Familia de Margarita Bascuñán escuchó los alegatos finales
Luego de dos años del asesinato terminó el juicio
Nuevamente el hijo de la mujer, Cristian Weibel; el hermano de la víctima, Rodrigo, y otros miembros de la familia llegaron a la sala del tribunal con sus poleras moradas donde se lee «Justicia para Margarita Bascuñán».
Luego de las audiencias, «por fin supimos la verdad», dijo Cristian a los medios que han seguido el caso en Córdoba. «Nos tenía intrigados y un poco desesperados con saber qué había pasado con mi madre, todo lo que sufrió», agregó.
A su juicio, luego de las audiencias, ya nadie puede discutir que «mi madre fue asesinada por golpes en la cabeza».
Rodrigo Bascuñán, hermano, dijo que «la cadena perpetua es lo más lógico, no sólo por lo que le hizo a mi hermana, cómo la mató, cómo terminó con su bella vida».
Fabián Romero (56), el profesor de física que la chilena había conocido en un viaje a Machu Picchu y único acusado, no tuvo ni un gesto tras sus gafas negras. Escuchó con la mirada perdida el alegato final de Laura Battistelli, fiscal de la Cámara Cuarta, quien como lo anticipó hace nueve días, en el comienzo del juicio, pidió la prisión perpetua, que estipula la legislación argentina para estos casos.
«La violencia de género es silenciosa», dijo la profesional ante el jurado popular (personas comunes y corrientes elegidas para juzgar este caso), quienes tenían la misión de entregar el veredicto. Un equipo experto, conformado por los especialistas María Antonia De la Rúa, Enrique Berger y Luis Miguel Nassiz, se encargaría después de determinar la pena que cumplirá Romero.
Posibles dudas
Justiniano Martínez, defensor del único acusado, apeló en su alegato al principio in dubio pro reo, que significa que si el juez o el tribunal tienen dudas de la culpabilidad tras valorar las pruebas, la decisión debería favorecer al acusado.
Para Martínez, desde el comienzo del juicio, «nadie sabe realmente lo que pasó».
Sin embargo, la fiscal Laura Battistelli recordó las contradicciones del acusado, en que primero declaró que nunca existió una participación suya en la muerte de la chilena por diversos golpes y, luego, que fue un accidente. «O es una cosa o es la otra», remató.
La jurista repasó las pruebas, entre las que hay un video donde Margarita dice que Romero la iba a matar, y personas que han declarado en el juicio como testigos, entre los que estaban los médicos que certificaron los traumatismos que derivaron en la muerte, los peritos, una hermana de Romero, una mujer que tenía una relación sentimental paralela con el imputado, entre otros.
Aseguró que la víctima había dado diversas alertas antes de morir en el hospital de Córdoba, a raíz de las lesiones. «El golpe pasa a ser parte de la relación afectiva», dijo Battistelli.
También se mencionó en la audiencia el incidente que tuvo Romero con algunas de sus alumnas, quienes se movilizaron en contra de sus maltratos, y un roce con comentarios machistas en contra de una colega suya.
Claudia Heredia, abogada defensora de la familia de Margarita Bascuñán, se sumó a la petición de cadena perpetua y pidió indemnización económica por el daño moral y material.


