El momento fue registrado en un video difundido por redes sociales
Le decía a la gente que mantuviera la calma, pero era terrible adentro, nos estábamo sofocando, comenta Cristian Silva.
La imagen de un corto video da cuenta cómo un microbús con pasajeros logra traspasar un foco de incendio en la ruta 60, antes de la bifurcación Villa Dulce, en el sector de El Limonal, en la comuna de Quilpué, Región de Valparaíso.
Pese al caos, el calor y los gritos, Cristián Silva, de 46 años, el conductor de la máquina de la empresa Sol del Pacífico, logró adelantar entre llamas, chispas y el humo para sacar a los más de 30 pasajeros que iban a su cargo, en el recorrido de Playa Ancha hasta Horcón. Una odisea de horas cuando ya estaba la alerta máxima por el fuego desatado en la zona.
«Estaba todo bien en un comienzo, pero el viento cambió y se trajo el incendio para donde veníamos. Se sintió un calor tremendo adentro de la micro, con las ventanas cerradas y todo. Le decía a la gente que mantuviera la calma, que ya íbamos a salir, que íbamos avanzando. Era terrible adentro, nos estábamos sofocando en la micro, por todos lados había fuego. Era igual que una película, había oscuridad total», relata el conductor.
El inicio del recorrido
El chofer detalla que hizo su recorrido de manera habitual, subiendo pasajeros por Valparaíso, Playa Ancha y el centro. Hasta que llegó a Viña del Mar, donde fue desviado por calle 1 Norte para luego retomar su ruta por la autopista Troncal Sur.
«Cuando voy llegando a la bifurcación Villa Dulce, en el sector de El Limonar, el viento cambió drásticamente, se puso hacia la izquierda y bajó un incendio que se encontraba con el humo hacia arriba, en un cerro. Bajó a una velocidad impresionante y llegó hasta la calle, ahí empezaron a llegar cenizas prendidas; se oscureció todo, no se veía nada, comenzó el pánico y la histeria de la gente que venía en la micro», describe.
En medio de las llamas
Con 28 años de experiencia al volante como conductor de transporte público y tres trabajando en el litoral central, Silva tomó la responsabilidad ante los pasajeros y enfrentó las llamas por un costado de la calle, al ver que los conductores se detenían ante la cortina de humo.
«Lo único que hice fue tratar de salvar la situación y salir adelante. Creo que otros conductores entraron en pánico, porque cuando se oscureció, todos frenaron a la vez. Por eso tuve que avanzar por el costado. Pensé que si se reventaba una ventana y entraba el fuego, por cómo venía bajando, nos quemaríamos todos adentro de la micro».
En el interior del bus
Anaís Rosales (19), embarazada de diez semanas, iba junto a su pareja Ignacio Gaete (25) como pasajeros en el microbús conducido por Silva. Ellos se trasladaban desde Viña del Mar hasta Loncura y llegaron a salvo gracias a las maniobras del conductor.
«Intentamos guardar la calma, sobre todo yo, que estoy embarazada, mientras había señoras, adultos mayores y niños gritando. Estuvimos como cinco a ocho minutos al interior del incendio, y horas y horas tratando de esquivar otros incendios; y de mantenernos hidratados y comunicarnos con nuestros seres queridos», relata Rosales.
Agrega que el chofer incluso subió pasajeros en el camino: «Tomó gente que iba caminando o corriendo en la calle, incluso personas que iban con sus mascotas. Agradezco que estoy bien, mi bebé también, incluso mi pareja que tiene asma crónica».
Por su parte, Gaete iba sentado al costado de la ventana, que para su mala suerte no pudo cerrar cuando el bus se enfrentó a las llamas. «Tuve que afirmar una cortina en todo momento para que no entraran las chispas y no se quemara el interior».
«Luego de pasar por el fuego, el chofer tomó caminos interiores para esquivar otros focos de incendio. Incluso un pasajero ofreció su casa para que pasáramos un momento al baño. Luego el chofer continuó la ruta, conversando y planeando con los pasajeros por dónde irse, para retomar el recorrido», agrega.
Retomó la ruta
Luego de enfrentar las llamas, Silva confirma que tuvo que tomar caminos alternativos para salir por Quilpué y entrar a la Ruta internacional, para posteriormente finalizar su recorrido normal, dejando pasajeros en Quinteros, Ventanas y Horcón, para volver a su casa en el sector de Chocota.
«La gente que va arriba de la micro va a cargo de uno. Después de tantos años que llevo en lo mismo sé que la gente quiere bajarse bien, llegar a sus casas sin novedad e intento que esa sea la política de mi pega», finalizó.


