La hinchada de Colo Colo lo banca a muerte, dice su hermano Diego desde Paraguay
El jugador salió llorando pese al triunfo por 2-1 sobre Huachipato. Claro, no convierte desde el 25 de mayo en el torneo. Tu garra y corazón son incomparables, es el mejor gol de tu vida, publicó su esposa Yessenia Riveros.
La imagen más impactante del fin de semana deportivo en nuestro país fue la protagonizada por Guillermo Paiva al final del partido entre Colo Colo y Huachipato. Pese a ganar por 2-1 y quedar a un solo punto de Universidad de Chile, el atacante paraguayo fue incapaz de contener las lágrimas una vez terminado el encuentro.
Sus compañeros intentaron animarlo y Peluca Falcón incluso lo abrazó cariñosamente aunque su semblante tristón quedó fijado en el rostro. Las teorías del origen de su emoción proliferaron en redes sociales, donde los expertos apuntaron a su sequía goleadora.
El delantero no anota desde el 23 de junio, cuando convirtió uno de los goles en el empate 2-2 ante OHiggins, en la Copa Chile. Pero en el Torneo Nacional, esa sequía se extiende hasta el 25 de mayo, en la victoria por 3-0 en Iquique. Es decir, cuatro meses y medio, período que puede liquidar a cualquier delantero.
«Te amo y admiro muchísimo, la garra y el corazón que le pones a esto es incomparable. Ese es el mejor gol de tu vida. Amo con locura a mi hombre», escribió su esposa Yessenia Riveros en Instagram este domingo después del partido, en un intento conmovedor por levantarle el ánimo al goleador.
Diego, su hermano de 28 años, también se hizo presente con un mensaje de apoyo. «Te amo, hermano. Simplemente gracias por amar tanto este deporte», publicó.
¿Por qué se emocionó Guillermo al final del partido, Diego?
«Esa pregunta no la puedo contestar porque es algo de él. Pero te puedo decir que lo veo muy contento en Colo Colo. Es más, la hinchada lo banca a muerte. Ha tenido sus altibajos en el fútbol, pero siempre lo decimos: el fútbol da revanchas. Eso es algo que Guille siempre tiene en cuenta».
¿Qué cosas alegran a su hermano?
«Guille tiene un corazón noble. Con eso ya te digo todo. Él quiere que su familia esté muy bien, nada más. Y que estemos felices, ya sea viendo sus partidos, preparando un asadito en familia o charlando de fútbol».
El futbolista recibió otro mimo virtual, esta vez cortesía de su compañero de ataque Javier Correa, a quien Paiva justamente reemplazó en el duelo del domingo. «Partidazo, amigo. Vamos por todo», comentó el argentino. Paiva tuvo una actuación voluntariosa en Talcahuano: presionó a los defensores rivales, picó al vacío buscando un hueco y probó al arco un par de ocasiones. Se perdió un gol claro y en los descuentos estuvo a punto de romper la mala racha, pero su disparo se estrelló con el travesaño y dejó su cuenta estancada en cuatro goles en 39 partidos.
Paiva, al parecer, tuvo una satisfactoria conversación con la almohada el domingo por la noche y despertó de mejor ánimo. Él mismo compartió una foto del entrenamiento de Colo Colo con la sonrisa de vuelta en la cara y el brazo de Gonzalo Castellani sobre su hombro. «¡Vamos!», escribió junto a la imagen.


