Connie Mengotti no alcanzaba a secarse los pies por su panza de embarazo

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Ex Yingo cuenta sus últimos días de gravidez pues este jueves tenía una cesárea programada

Al final ya no logras ponerte zapatillas. Es muy difícil todo con una guata grande, asume.

Este jueves es un día especial para Connie Mengotti pues tras nueve meses de embarazo, «38 semanas y un poquito más» como detalla, al fin tendría en sus brazos a Filipa, su primera hija de su matrimonio con Felipe Abufhele, director creativo de una agencia de publicidad. La fecha sobre su parto fue clara. La influencer argentina (@cmengotti, 118 mil seguidores), y quien también es productora ejecutiva en una productora audiovisual, tiene una cesárea programada porque su bebé «no se quiso dar vuelta, está sentada, o en posición podálica como dicen los especialistas». «No puede elegir (el tipo de parto) esta vez», acota quien fue participante de «Yingo».

¿Cómo se ha sentido?«Súper bien, ha sido un embarazo realmente bueno y tranquilo. Pude disfrutarlo demasiado, entrené sin parar, hice pilates, fui muy activa en general y eso me ayudó muchísimo. Tuve durante los nueves meses mucha energía y me dieron ganas de hacer siempre algo nuevo, adaptado por supuesto a la condición pero de todo un poco y siempre en movimiento es muy clave.

¿Tuvo antojos?

«Ninguno?hambre sí, en general, subí 12 kilos. Es cierto que dan ganas de comer por dos pero de todo, comida casera, sana. Nada en particular, me preocupé de estar muy bien alimentada, asesorada por una nutrióloga especialista en mi bebé y su crecimiento».

Subió unos videos a su Instagram haciendo unas terapias.

«En verdad es quiropráctica, por dormir tan mal este ultimo tiempo, por el calor y porque ya no tienes cómo acomodarte tanto (con la panza), que me dio una tortícolis fuerte. Y en @7hertz Jorge Salcedo, que es especialista en embarazadas, me ayudó con varias sesiones para ir trabajando muy de a poco mi cuello y de pasada alineando todo lo que pudimos en general. Lo mega recomiendo».

Ya estaba incómoda con la panza.

«Molestia normal del último tiempo con guata gigante, es muy raro moverse, caminar, dormir, al final ya no logras ponerte zapatillas ni secarte los pies después de la ducha, jajajá. Es muy difícil todo con una guata grande, pero por suerte me empezó a pasar ahora al final».

 

 

 

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