El elenco El club de la comedia se despotenció y donde más se nota es en los monólogos.
Para todos los gustos. Esta temporada «El club de la comedia» nos trae (ignoro si a pito de una suerte de temerario experimento televisivo) cuatro tipos de humor. A saber: 1.- El derechamente fome. Ejemplo: En una partida de póker Ruminot clama al cielo por un «as» y una de las mujeres del grupo le sirve un tipo de completo llamado así. Avalancha de cuecs. 2.- El gracioso por donde se le mire. Ejemplo: Cavallo le pregunta a Pato Pimienta mientras bailan: «¿Tú soi' papá soltero?»»¿Lo decís por él? (y apunta a una guagua que trae colgada en un arnés). Es un amigo. Le carga caminar». 3.- El que está al límite, pero no deja de ser divertido. Ejemplo: Un hombre (Rodrigo Salinas) se despierta en medio de la noche alarmado por un fuerte movimiento. «¿¿¿Está temblando???» le pregunta a su mujer, que está abrazada a él a su espalda. «No», lo calma ella. Y apenas él vuelve a dormirse ella le dice a su amante, detrás de ella: «Muévete más despacito que casi nos pillaron». 4.- El mal gusto desatado. Ejemplo: El «dostor» (Salinas) huele el termómetro que le acaba de sacar del trasero a Copano y adivina que comió charquicán y flan de postre. Escatológico.
Síndrome La Noche. Es en los monólogos cuando más fuerza cobra el vacío que dejaron Valdebenito y Nicloux. Y se han mostrado muy pocas cosas nuevas. A lo más, recuerdo al notable Juan Pablo Flores piropeando a las amigas de su esposa en voz alta creyendo que estaba hablando para sus adentros.


