Una recepción bastante desalentadora tuvo el chileno Damián Pizarro, quien este domingo tenía programado llegar a Buenos Aires para someterse a la revisión médica y firmar a préstamo por un año en Racing, sin cargo y con opción de compra para la Academia.
No fueron pifias o caras largas, sino las declaraciones del propio entrenador del club, Gustavo Costas (62), quien, luego de la derrota por 2-1 ante Gimnasia, confirmó que el centrodelantero estaba considerado como tercer refuerzo del plantel luego de la partida de Adrián Balboa a Novgorod de Rusia a cambio de un millón de dólares.
«Pizarro es un chico de 20 años. Un nueve muy potente, apareció a los 18 años muy bien. Jugador con una característica bien de 9. Fuerte, que todavía le falta… Es una carta que tenés que jugar. Por la economía de Racing, lo que podíamos traer era él», dijo con una honestidad sorprendente, pero bastante cruda, el técnico.
Los medios de prensa partidarios del club pusieron énfasis en el hecho que Costas, quien no acostumbra a jugar con jóvenes, pusiera el punto en la corta edad de Pizarro, lo que reduciría las posibilidades de titularidad del chileno, destacando además su bajo cometido reciente. «Hace un año y medio que su pase es de Udinese y, desde mitad de año, fue cedido a Le Havre de Francia. Entre ambos clubes apenas acumula 5 partidos jugados y sin goles. En el club actual, sólo 26 minutos en cancha. Casi nada», escribió con apego a los números «Alma de Racing».


