Pilar Rodríguez logró récord nacional juvenil y doble medalla en el Iberoamericano de Asunción
La joven de 17 años partió en los 100 metros y salto largo, pero el año pasado se decantó hacia la prueba que la convirtió en esperanza chilena del atletismo.
Aunque es deportista desde los 6 años, cuando competía en el Colegio Maitenes de Melipilla, recién en 2024 fue que Pilar Rodríguez (17) decidió convertirse en atleta de tiempo completo.
«El año pasado gané en el Campeonato Nacional y me di cuenta de que era buena y me gustaba esa sensación de competir a alto nivel, no sólo por el colegio. Me enfoqué a full y empecé a entrenar seis veces a la semana. Si pudiera, entrenaría también los domingos, porque la paso demasiado bien, pero también hay que descansar», cuenta la doble medallista en el Campeonato Iberoamericano de Atletismo realizado en Asunción, Paraguay. Allí consiguió oro en la posta de 4×100 junto con Maite Hernández, Roxana Ramírez y María Paz Barrera y plata en los 200 metros. Ambas con récord nacional sub 18.
«En el Nacional se definió el equipo oficial con María Paz, que es de La Serena; Maite, de Talca; Roxana, de Santiago, y yo, que vivo en Osorno hace dos años. El año pasado le habíamos ganado a Brasil, así que teníamos posibilidades de ganar de nuevo. Como eran dos series y ganamos la primera, que fue más lenta, teníamos que esperar la segunda serie, en que estaba Brasil. En un momento pensamos que habían hecho mejor tiempo, pero después vimos que habíamos ganado con un récord chileno que no se batía hace 26 años (46,43 segundos), y fue pura felicidad», agrega la joven.
Después vino su récord individual, 24,15 segundos, que superó su propia marca en 200 metros.
«Como había ganado el Nacional con récord, me dije: en Asunción lo volvemos a batir. Como el nivel es más alto, estás compitiendo con las mejores de cada país, con gente mas rápida por centésimas de segundo, como que el cuerpo te obliga a correr más rápido. Claro que traté de llegar a Asunción sin mucha expectativa, porque si no lo lograba me iba a afectar mucho. Pero en la semifinal estuve a menos de ocho centésimas y como era poco pedí que no me dijeran en qué lugar había clasificado, así que corrí la final en blanco y logré batir mi propia marca».
Aunque nació en Santiago y creció en Melipilla, hace poco más de dos años se radicó en el lago Ranco, cerca de Osorno, con sus padres, Marco y Sandra, y su hermano menor, Marco. «Íbamos a veranear allá y nos enamoramos del lugar. Es exquisito», dice.
Partió compitiendo en 100 metros planos y salto largo, pero tras una lesión en un salto decidió quedarse con la velocidad. Como su gran debilidad es la salida, por lo que daba ventajas en los 100 metros, algo que le había dicho su papá, este año decidió enfocarse con todo en los 200.
«Mi parte favorita de los 200 metros es cuando estoy saliendo de la curva, porque me siento como piloto de Fórmula Uno. Me encanta. He andado en karting y la sensación es como la misma. Ese ruido que hacen los autos de Fórmula Uno cuando salen de una curva», cuenta Pilar .
En esa prueba Chile tiene una gran exponente.
«Martina Weil. La encuentro seca. La sigo hace rato. Corrí con ella cuando hizo el récord en el Orlando Guaita. Quedé segunda. Correr con ella fue como ¡guau!. Cuando batí el récord, en el Nacional, me felicitó. Igual el fin de semana, por el Iberoamericano. Todas las Pumas grandes han sido súper amorosas. Cuando ven mis resultados me escriben y comentan. Como que se preocupan. He estado con ellas, conversado harto, son muy simpáticas».


