Palma revela el largo camino que recorrió para forjarse como relator
Una experiencia en radio Yungay sin ganar ni uno fue el punto de partida para una carrera que tuvo impulso luego con Bonvallet.
En Las Vizcachas, en el sector donde se ubica aún el antiguo autódromo, Claudio Palma se instaló a vivir en un condominio con su señora Claudia Stuardo, y sus hijos Felipe (27 años, periodista) y Javiera (21 años, estudiante de Sicología).
Previa consulta a Claudia, confirma que llevan 38 años de casado, y asegura que ahora, sin tener que trabajar los fines de semana, vivirán por primera vez una vida más «normal» como pareja y como padres.
«Estos días ya hemos ido al cine y con mi hijo Felipe nos hemos jugado unos partidos de pádel y tomado unas piscolas juntos», cuenta Palma. «Sé que perdí muchas cosas por mi trabajo. No me arrepiento de la carrera que he hecho, pero uno en algún momento resiente no estar con la familia».
¿Siempre soñó con ser relator?
«Siempre soñé con estar cerca del fútbol, más bien. Es herencia de mi viejo (Guillermo) quien era activo participante del fútbol amateur. Yo jugué de chico, de puntero, y por eso me apodaban Pindinga en «Los Ateos», aunque luego fui arquero en las inferiores de Cobreloa con el Chueco (Miguel) Hermosilla como DT, pero no llegué más arriba».
¿Ahí apareció lo de ser relator?
«No de inmediato. Cuando salí de Cuarto Medio me metí a una escuela de Podología. Duré una sola clase. Después, mi papá me metió a trabajar con un amigo para que aprendiera cosas de computación, pero tampoco me gustó. Al final, como mi papá era tan metido en el fútbol amateur, le pidió a Santiago Echavarría, de la radio Yungay que transmitía partidos de ANFA, que me diera la posibilidad de trabajar con él. Me aceptó, pero sin pagarme ni uno y haciendo de todo menos relatar. Igual esa fue mi escuela».
¿Su mamá estaba de acuerdo con este camino que eligió?
«Ella (Silvia Barrueto) quería que estudiara, como quería que lo hicieran mis hermanos (Guillermo, Roberto y Silvia), pero me apoyó. De hecho, fue la causante de que me dijeran Claudio y no Rodrigo, que es mi primer nombre. A ella no le gustaba Rodrigo y me decía Claudio y así quedé para siempre».
¿Cuándo logró consolidarse?
«Me costó harto. Pasé por las radios Corporación, Santiago y Nuevo Mundo, siempre siendo el relator número tres. Mi salto fue en la radio Portales porque, aunque seguía siendo el tres, ya estaba en un equipo más sólido. Luego me fui a la radio Nacional con Eduardo Bonvallet y él fue quien me llevó por primera vez a la tele, a La Red, a trasmitir los partidos de la Selección que no veía nadie porque Eduardo no los comentaba, sino que se guardaba para el post partido donde la rompía y llevaba a todos los auspiciadores».
Igual ya se hizo un nombre ¿no?
«Hasta por ahí no más. Cuando llegó SKY a transmitir el fútbol chileno, fui a un casting y quedé. Pero la verdad es que no me fue muy bien. De hecho, una vez iba a relatar un Superclásico y el día antes el director, Fernando Leighton, me llamó a su oficina para decirme que relataría Sebastián Luchsinger porque yo no tenía un estilo definido. Me dolió, pero eso me hizo preocuparme más. Me fui con una profesora para impostar la voz y empecé a anotar frases de otros relatores que luego fui integrando como eso de la dictadura de los espacios o trepa, trepa del Gordo Campusano y que hoy me identifican».
¿Quiénes fueron sus modelos?
«En la radio, me fijaba en todos porque escuchaba mucho fútbol. Y cuando llegué a la tele, seguí mucho a Luis Omar Tapia, ese de comienzan los 90 minutos del deporte más bonito del mundo. Un referente».
¿Usted siente que es el relator que siempre será asociado a la Generación Dorada?
«Yo tuve la fortuna de hacer mi carrera en televisión abierta con el equipo que ganó dos Copa América y que jugó dos Mundiales. Y más que ser asociado a ese equipo, lo que más me llena de orgullo es que mucha gente me diga que se emocionó con algún relato mío. Y no sólo eso. Mi gran tesoro es recordar que cuando los 33 mineros estaban atrapados, les bajaron un televisor para ver el partido amistoso entre Ucrania y Chile y ellos dijeron que sí, pero sólo si lo relataba Claudio Palma. ¿Cómo no voy a estar orgulloso se eso?».


