Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea y Providencia lideran los mayores incrementos
El alza se explica por el aumento de los sueldos de los trabajadores y un incremento de la UF, además de las mantenciones en edificios del sector alto.
Un estudio de la plataforma de administración Kastor, que reúne información de más de 3.000 condominios inscritos en su portal, reveló un fuerte incremento en los gastos comunes durante los últimos cinco años. El análisis muestra variaciones que alcanzan hasta un 51%, con comunas del sector oriente de Santiago entre las más afectadas.
En ese contexto, Lo Barnechea encabeza el ranking. En 2020, los vecinos pagaban en promedio $320.000 por gastos comunes. Para 2025, la cifra llegó a $483.800, lo que implicó un aumento real de $163.800 por hogar. Muy cerca aparece Vitacura, con una variación del 50%. Allí, el monto pasó de $290.000 a $435.000, es decir, $145.000 adicionales.
Más atrás se ubica Las Condes, con un alza del 47%: de $210.000 en 2020 a $309.000 en la actualidad, lo que equivale a $99.000 más.
Según explica Rafael Escobar, CEO de Kastor, uno de los factores centrales está relacionado con el tamaño de las viviendas. «El gasto común es por metros cuadrados: ese es el indicador que empareja. En comunas donde predominan departamentos de mayor superficie, el impacto del alza resulta más evidente».
A ello se suma un mayor nivel de inversión en mantención de espacios comunes. «Hay un factor de jardines, de agua, de riego y de mantención en general. Los edificios de esas comunas tienen muchos más elementos que mantener, y eso encarece los costos», sostiene.
La seguridad también se ha transformado en un ítem relevante. «Después de 2020 muchos edificios invirtieron en cámaras de seguridad con inteligencia artificial y en guardias. Mantener eso implica un aumento permanente de los gastos», señala el ejecutivo.
En paralelo, apunta al efecto del reajuste salarial. «Los sueldos de los trabajadores han subido bastante más allá del mínimo, que hoy está cerca de los $539.000».
Desde su perspectiva, el fenómeno no responde a problemas de gestión. «No tiene que ver con una mala administración, sino con el aumento del costo de la vida y con los cambios legales que ha tenido Chile», resume.
Incremento sostenido
Ítalo Lama, a cargo de varias comunidades del sector oriente, reconoce que el incremento ha sido sostenido. De hecho, recientemente envió una circular informando a los vecinos de un nuevo ajuste de $35.000 en el gasto común, vigente desde noviembre.
Entre los argumentos, menciona que las remuneraciones representan el principal componente del presupuesto del condominio, con cerca del 45% del total. «Desde 2022, tras la pandemia, todo venía bastante estable. Hubo una pequeña alza en los insumos, pero no superó el 5% u 8%. Luego vinieron contingencias nacionales que empujaron los precios», explica.
En su caso, el gasto común por este ítem ha aumentado cerca de un 22% en los últimos tres años. Los turnos de reemplazo reflejan bien ese fenómeno. «Antes costaban $25.000 y hoy están sobre los $35.000. A los nocheros se les pagaba $35.000 y ahora bordeamos los $45.000», detalla. Además, la reducción de la jornada laboral de 45 a 44 horas obligó a las comunidades a asumir más horas extras.
Los servicios básicos concentran otro 35% del gasto. Lama indica que en su comunidad las cuentas subieron en torno a un 46% en el periodo analizado. La electricidad muestra un incremento marcado, al igual que el gas en edificios con calderas o calefacción central. «Las Metrobolsas ayudaban bastante en invierno. Antes el ahorro llegaba al 16% o 18%, hoy no supera el 7%», comenta.
Más abajo aparecen las mantenciones, que representan cerca del 10% del total y que en su caso aumentaron alrededor de un 21%. A eso se suma el alza de la UF, que registró un incremento marcado en estos tres años, y se traspasa a contratos de mantención y pólizas de seguros indexadas a esa unidad.
También pesan nuevas exigencias normativas, como certificaciones de gas, pozos de agua, extintores, planes de emergencia y finiquitos. «Todo eso se paga con cargo directo al fondo de reserva», explica.
Las reacciones de los vecinos han ido cambiando con el tiempo. Lama recuerda que en 2023, cuando se produjo una primera alza fuerte cercana al 10%, hubo molestia. «La gente reclamó bastante porque no había suficiente información y no se entendían las razones», dice.
Con presupuestos muy ajustados, agrega, las comunidades suelen limitarse a resolver urgencias, dejando de lado la prevención, como mantenciones más profundas o la compra anticipada de repuestos que luego pueden encarecerse hasta en un 30%.
Hoy, el escenario parece distinto. «En algunas comunidades incluso se plantea subir el gasto común un 20% para estar más holgados, aunque haya reclamos, sobre todo en comunas de la zona alta», comenta.
Sin embargo, percibe mayor conciencia. «La gente entiende que el costo de la vida ha subido y ya no reclama tanto».
Más que alarmarse, relata, muchos vecinos han optado por colaborar. Hay interés en implementar sistemas de ahorro energético, optimizar compras de artículos de aseo y revisar los turnos de reemplazo, que se encarecen los fines de semana. «Incluso hay personas que se ofrecen a trabajar junto a la administración para buscar ahorros. Eso se ha dado bastante».



