La gemela salió del reality de Mega debido a una neuralgia del nervio trigémino
Me asusté mucho porque fue como rememorar esos tiempos donde tuve súper activado mi nervio trigémino y se me paralizó la parte izquierda de la cara. Y eso me asustó mucho, que me volviera a pasar, estando lejos, confesó.
Daniella Campos (49) salió de «El Internado» y regresó a Chile en medio de varios rumores. En los paneles faranduleros se dijo que la gemela se había peleado con una productora, que había hecho una pataleta por un vaso de leche y que había discutido con Ignacio Corvalán, uno de los mandamases del programa.
Una serie de informaciones que Mega intentó aclarar con un comunicado, donde escuetamente confirmó su renuncia al reality indicando que «la decisión fue tomada de común acuerdo, priorizando la salud de la exparticipante».
¿Pero qué le pasó? Ya en nuestro país, y en pleno proceso de desarmar sus maletas, la figura cuenta que dentro del encierro tuvo tres crisis de dolor del nervio trigémino, patología que causa gran malestar, ardor y una sensación de tener descargas eléctricas en partes del rostro. «La primera crisis fue en mi habitación, estando bajo las cámaras. Fue terrible, me sacaron rápidamente en una camilla y me llevaron para otro espacio, donde teníamos médico y auxiliares de enfermería 24/7. Yo había llevado todos mis medicamentos, viajé con todas mis indicaciones, entonces ahí estuve casi toda una mañana, después volví y, mientras en el programa había una fiesta, a mí me dejaron dormir», relata la periodista.
Daniella revela que «no había tenido una crisis así en casi dos años, y justo me dio una un mes y medio antes de irme al programa a Perú (donde se graba el reality). Fue súper sorpresivo, porque siempre estas cosas se me activaban cuando me operaban, no de la nada, entonces yo lo atribuí a un estado gripal, porque había estado resfriada. Fui al doctor, me dieron mis medicamentos y se me quitó cuando llegué allá (a Perú). Pero el nervio es tan impredecible».
¿Qué pasó después?
«En la primera semana (de grabaciones) me dio la primera crisis, pasaron como dos días y me dio la segunda, y luego pasaron unos siete días y me dio la tercera».
¿La llevaron a urgencias?
«Sí, después de la segunda y la tercera. En la segunda me dieron los primeros auxilios en el encierro y después me trasladaron para que me chequearan y pudiera volver, porque esto te agarra el ojo, los dientes, la nariz, son descargas eléctricas súper fuertes».
Campos indica que, en esta segunda situación, «me asusté harto, porque al principio no podía hablar, no podía ni siquiera explicarle al doctor. Y es complicado cuando no estás cerca de tu equipo médico, en otro país. Acá se meten a mi ficha y saben, pero estando lejos no es así».
Entonces, empezó a conversar con la producción del programa la opción de terminar antes su experiencia en el espacio. Algo que finalmente ocurrió unos siete días después, cuando le vino el tercer episodio de dolor, otra vez la trasladaron a urgencia y ya la situación no dio para más. «Fueron muy reiterativas. Tres seguidas son harto, no es una situación fácil de manejar. Además, el dolor fue salvaje, me volví a asustar porque fue como rememorar esos tiempos donde tuve súper activado mi nervio trigémino y se me paralizó la parte izquierda de la cara. Eso me asustó mucho, que me volviera a pasar, y estando lejos. Fue lo que más me preocupó».
Por eso, la gemela optó por devolverse a nuestro país y cerrar así su paso por «El internado». «Es muy complejo estar tan lejos. Imagínate que estábamos a una hora y media de Lima y a 30 minutos del centro hospitalario más cercano. Entonces era súper sacrificado empezar con una crisis y aguantar ese traslado, además de la presión que esto le ponía al mismo equipo del programa. Cuando eres un enfermo crónico y conoces la enfermedad, ya sabes que el nervio está activado y no sabes cuándo se va a dormir. Te da una crisis, la superas, la segunda, la superas, la tercera lo mismo, pero no sabes si vas a seguir con crisis o no. Y estando en otro país, en un ambiente hostil, con pruebas físicas de las que tampoco estábamos enterados cuál era su magnitud, fue durísimo».
Estas crisis del nervio trigémino se denominan neuralgia del trigémino. Daniella Campos las padece desde que le extirparon dos tumores cerebrales benignos el año 2020, y comenzó con este tipo de molestias. La periodista explica que, tras el retorno a Chile, «no tengo dolor, pero si estoy con la corriente activa y estoy con la analgesia permanente ahora, con 900 milígramos de pregabalina, y a la espera de mi operación, que he esperado hace un año y medio. A mí me encantaría que ésta fuera la oportunidad de poder hacerla y mejorar mis temas de salud lo antes posible».
Dolor ardiente
Sobre la situación de Daniella Campos, Evelyn Benavides, neuróloga de Clínica Las Condes explicó que «la neuralgia del trigémino es una enfermedad que se caracteriza por un dolor ardiente, de muy corta duración, que la gente describe como una punzada o un ardor que dura algunos segundos en un lado de la cara, que puede ser en la frente o la parte de abajo de la cara, que puede ser extremadamente doloroso e invalidante».
En ese sentido, dijo que si bien dura pocos segundos, es muy intenso y «produce dificultad para hablar, para masticar, para comer, y puede producirse en una ocasión o brotes de varios episodios. Hay personas que deben dejar de hacer sus actividades en la vida diaria por este dolor, que puede producirse en diversas situaciones, comiendo cosas muy frías, calientes, al lavarse los dientes. Hay que evaluar cuáles son los desencadenantes, que en la mayor parte son situaciones de la vida diaria».