Jesús de la Riva, de Ciruelas Chile AG, y el posible impacto sobre la fruta deshidratada del plan de autoabastecimiento chino
Diversificar mercados; apostar al calibre grande y a certificaciones orgánicas son algunas de las estrategias para enfrentar eltema.
La nota de preocupación la pusieron empresarios chinos en el último congreso de la International Prune Association (IPA) realizada en Módena, Italia, en que participaron representantes de los más importantes productores de ciruela deshidratada del mundo, incluido Chile, el mayor exportador del globo. China, con 62.000 hectáreas plantadas, tiene un plan para producir 50.000 toneladas de ciruelas secas en 2029. Como referencia, nuestro país tiene 13.500 hectáreas. Esto coloca un signo de interrogación sobre el 30% de los envíos que Chile destina al gigante asiático, que, en valor, en se queda con el 26,1% de los US$303.950.000 que exporta nuestro país. Jesús de la Riva, presidente de Ciruelas Chile AG, analiza la temporada y se refiere a la estrategia con que nuestro país debe enfrentar el «desafío chino».
¿Cómo estuvo la temporada productiva este año?
«Fue una cosecha estable en general, con buen clima y una lluvia en marzo que obligó a levantar canchas de secado, pero que no tuvo gran impacto y una leve disminución en volumen. Un factor favorable es que en el mercado casi no quedan stocks de enlaces de otras temporadas y se está trabajando casi totalmente con lo que se produjo este año, lo que es bueno para los precios, ya que el deshidratado tiene un comportamiento bien de commoditie en cuanto a oferta-demanda».
¿Cuánto pesa China en la exportación chilena?
«Chile tiene la gracia de que llega a más de 70 destinos. Sin embargo, cuando uno segmenta esos volúmenes, China aparece como el primer importador, que se queda con el 30-35%. Ellos compran la materia prima y la procesan en sus plantas. Su impacto en volumen es importante, pero no tanto en precio. El otro 70% lo mueven distintas plantas procesadoras en Chile con producto de valor agregado que va al retail, con empaque listo para el consumidor final o para otras industrias como la panadería y pastelería. Esas empresas hoy día llegan a casi todos los mercados, siendo Europa y Europa del Este dos muy importantes; México, uno bien tradicional donde estamos hace años y también Rusia, a la que se llega de modo indirecto».
¿Qué pasa con China y su aumento de hectáreas?
«Hace 15 años no aparecía en las estadísticas, pero hoy es muy importante; hubo un trabajo fitosanitario con las autoridades para generar protocolos y comenzamos a llegar con mucha fuerza. En ese contexto se da el anuncio de los chinos en la IPA de que iban a llegar a las 50.000 mil toneladas, con un plan de desarrollo de la industria deshidratada para autoabastecerse en tres años. Y eso genera esta alarma que, si lo planteamos en simple, implica que de las 87.000 toneladas que exporta Chile, el 32% se quedaría sin destino. Ellos producen en el norte, en el noroeste, cerca de Kazajistán, de Uzbekistán, que también son países productores y también les proveen».
¿Se parece a lo que ocurrió con la cereza en China?
«Sí, pero con importantes matices. Esta industria no opera con un mono mercado, hay más de 70 otros destinos que sí nos demandan. Además, dudo que China se caiga a cero y se autoabastezca un 100%, porque las empresas que están en el retail requieren seguridad de abastecimiento, y eso te obliga a no depender de un solo productor, a lo que se suman las incidencias climáticas. Sin embargo, este trance nos coloca en el deber de mirar y desarrollar más rápido otros mercados».
¿Cuáles?
«Taiwan puede ser un mercado atractivo; Japón tiene buena demanda, pero con productos de mayor calidad, lo que obliga a cambiar las estrategias productivas: pensar en huertos orgánicos, pensar en valor agregado, mejorar aspectos de calidad. Chile tiene una buena posición en calidad, por lo tanto, ahí puede lograr ser competitivo y encontrar esos nichos de mayor valor. Y el que se ha estado trabajando hace ciertos años es India, que puede ser la nueva China. Los canales ya están abiertos, hay otros productos del rubro de los frutos secos que ya están posicionándose, como las nueces. Pienso que esto nos está dando una alerta para poder acelerar en esa estrategia de entrar con buenos productos y diversificar».
¿Qué hay que optimizar para llegar a los mercados?
«Hay que estar muy alineados para encontrar los nichos según la situación productiva concreta. Si hubo calibres chicos, buscar la opción de la pulpa para la industria concentrada, para que, si se vive esa contingencia, se pueda mantener el negocio andando».
¿Y en la fase productiva?
«Se debe apostar a fruta calibre grande con buena asesoría agronómica que evalúe el potencial del huerto, con marcos de plantación, variedades y que los desarrolle a través de manejo: poda, fertilización, riego. Otro punto es aplicar productos que aporten y no sumen costos innecesarios y avanzar hacia una agricultura más sustentable, reconociendo que no es fácil, porque hay plagas y enfermedades que combatir, pero hoy existe una gama de productos de última generación que permiten actuar de manera más amigable».
¿Qué temas son importantes en cuanto a sustentabilidad?
«Obtener certificaciones orgánicas y otras en que se incluyen temas como el ahorro de energía, que tiene mucho sentido dadas las últimas alzas, y ahorro de agua. Optimizar su uso, con reducciones que pueden ser del 30% o hasta el 40%, solo por monitorear, por medir, por usar telemetría, por incorporar soluciones tecnológicas que te permitan hoy día ser más eficiente».



