Cada año ciertas películas se vanaglorian de corretear de las salas de cine a espectadores impresionables y lo exhiben como prueba de excentricidad, integridad artística o algún otro concepto soporífero.
Sus promotores se suben al tren que lleva a directores notables como David Cronenberg o Lars von Trier, pero no pasan de un remedo poco feliz como el que aparece en el meme de «expectativa vs. realidad».
Hasta cierto punto, la película «La sustancia» se despliega de forma brillante en su primer tramo para ir deformándose, en sintonía con la historia, aunque queda la sensación de que se excede a propósito para despertar la curiosidad de potenciales espectadores.
La película lleva a la pantalla una idea audaz, muy bien planteada y registrada en colores llamativos de tono neón que riman a la perfección con la historia que relata. Sus actrices merecen una ovación: Demi Moore y Margaret Qualley demuestran compromiso a prueba de misiles nucleares y calidad a manos llenas.
Además, la directora Coralie Fargeat consigue un tono entre comedia desalmada, sofocante, incómoda y con muchos momentos que se equilibran (para bien) entre el desconcierto y la vergüenza ajena. Se necesita habilidad de equilibrista para caminar por esa cornisa. Adentrándose más, el filme se convierte en un poderoso cuento macabro, un horrible viaje a la locura y el descontrol. Los personajes convierten sus cuerpos en el tapiz de su atormentado interior, víctimas de la presión social a la que se ven expuestas para conseguir éxito y notoriedad.
Aunque el verdadero horror se encuentra en aquellos imbunches morales que campean en Hollywood destruyendo los sueños de las aspirantes a estrellas, como una versión esperpéntica de Harvey Weinstein, el productor de cine que abusó de actrices en alza.
Ciertamente se trata de una película que vale mucho la pena ya que trata de temas de toda actualidad con talento poco usual. Y al mismo tiempo, «La sustancia» comienza a descarrilar, a regodearse en su exceso hasta convertirse en una sátira desatada, tosca, burlona y visceral en el sentido más literal de la expresión.
En cualquier caso, es indudable que se trata de una experiencia difícil de olvidar, para bien o para mal.
«The substance»
Reino Unido / Francia 2024
Directora: Coralie Fargeat.
Con: Demi Moore, Margaret Qualley, Dennis Quaid, Robin Greer, Oscar Lesage.
141 minutos.


