Corte Suprema ordenó que municipio ordene la situación
Si me ven tomando fotos me increpan y amenazan, dice Dina Cecchi.
Dina Cecchi heredó de su padre una propiedad ubicada en la calle Chacabuco, en Santiago. Siempre la arrendó como bodega. Su último inquilino, el dueño de una botillería, se fue en abril de 2024. Desde entonces no ha podido rentarla, tampoco ingresar a ella.
Afuera de la propiedad se instalaron personas en situación de calle. Dice que generalmente se van rotando, pero que mínimo se pueden ver dos carpas a diario. Aparte, los muros están completamente rayados, por lo que apenas se logra ver el letrero «se arrienda».
Dina, dentista jubilada, interpuso un recurso de protección contra la Municipalidad de Santiago, acusándola de omisión de deberes al no concretar el desalojo de los rucos. La noticia es que la Corte Suprema le dio la razón. Estimó que las medidas adoptadas por el municipio son insuficientes.
Además, ordenó que, dentro de los próximos 30 días, adopte medidas concretas para solucionar el problema.
«Yo reconozco que el actual alcalde ha tratado de desalojarlos, pero a las horas después se vuelven a instalar.
Entonces no es suficiente. Hay menos gente en situación de calle afuera de mi propiedad, pero sigue habiendo rucos. Además, ellos actúan como informantes», señala.
¿Cómo así?
«Desde octubre del año pasado hasta la fecha han entrado a robar a los vecinos colindantes tres veces. Y lo hacen desde mi propiedad. La usan como pasillo. Rompen los candados, el portón y entran hasta con un camión. Llevan chuzos y taladros y hacen unos tremendos forados en las murallas de los vecinos. Le han robado dos veces a la carnicería que está al lado poniente y una vez a la botillería».
Dina detalla que cada uno de esos ingresos le ha costado alrededor de $600.000, pues ha vuelto a instalar el portón para evitar que se tomen el terreno. «Para mí ha sido un perjuicio económico tremendo. Nadie quiere arrendar una propiedad rodeada de rucos, de personas que no te dejan transitar. Que tienen todo sucio y hediondo. Da una sensación de inseguridad muy grande».
En el fallo de la Suprema se habló de su integridad síquica.
«Claro. Imagínate que una persona no pueda llegar libremente a su propiedad, poder abrirla. No puedo llegar en auto, tengo que hacerlo en un taxi y mirar a cierta distancia. Si me ven tomando fotos me increpan y amenazan. El más fregado es un chileno. Pone su carpa frente al portón y es súper agresivo».
Desde la Dirección de Comunicaciones del Municipio de Santiago indican que respetan y cumplirán lo resuelto por la Corte Suprema. «Esta materia involucra a distintas instituciones públicas con competencias concurrentes, por lo que las acciones que se adopten deberán seguir desarrollándose de manera coordinada entre todos los organismos responsables», añaden.


