Este martes se vivió el séptimo día del juicio de apelación contra Nicolás Zepeda
Kurumi y Honami Kurosaki relataron los duros momentos que han vivido tras la desaparición de su hermana mayor.
La primera en subir al estrado fue Kurumi, la menor de las tres hermanas Kurosaki.
«Si estoy aquí es para describir a mi hermana mayor Narumi, a quien admiraba», alcanzó a decir antes de que le fluyeran las lágrimas, según publicó el medio «France 3 Régions».
Kurumi, de 22 años, declaró en el séptimo día del juicio de apelación contra Nicolás Zepeda por la desaparición de la estudiante Narumi Kurosaki, ocurrida en diciembre del 2016.
Con la voz entrecortada, la hermana menor compartió emotivos recuerdos de infancia hasta llegar al momento en que la familia se enteró de la desaparición de Narumi.
«Recuerdo esta escena en la que mi madre, que era tan fuerte, tan enérgica, se desplomó llorando. Repitió el nombre de Narumi no sé cuántas veces. Fue esta escena la que me convenció de la terrible realidad».
Entre medio del llanto la joven recuperó el aliento, mientras en la sala el silencio era sepulcral. «Me sentí culpable por continuar mi vida como estudiante, mientras mi familia estaba en una angustia indescriptible. Pero recordé las palabras de aliento de mi hermana, ella quería que siguiera este camino. Seguí yendo a la escuela todos los días para no decepcionarla», dijo.
«Lo que les pido»
«Yo debería haber muerto en su lugar. Hubiera sido mejor para mi familia. Cada día dudamos entre sobrevivir para Narumi o nuestro deseo de suicidarnos», dijo la joven, cuya emoción quedó reflejada en la voz del traductor, quien se conmovió hasta las lágrimas y debió hacer una pausa para reponerse.
Según consignó «LEst Republicain», varias personas presentes en la sala, incluso miembros del jurado, se contagiaron con el llanto de Kurumi.
Al finalizar su declaración, Kurumi se dirigió al jurado: «No les estoy pidiendo que traigan a Narumi de regreso, sólo dónde poder encontrarla. Aquí sólo una persona sabe dónde está. Quiero que el acusado diga la verdad sobre este lugar. Es mi último deseo», dijo sin mirar a Nicolás Zepeda, sentado a su derecha.
Aprovechando el desgarrador momento, el juez quiso probar suerte y le preguntó a Zepeda. «Si usted está involucrado de alguna manera en la desaparición de Narumi, ¿tiene alguna manera de aliviar este dolor?». «No sé dónde está», dijo el chileno de pie.
Los sacrificios
Después fue el turno de Honami Kurosaki (24), la hermana del medio, dos años menor que Narumi, quien declaró por primera vez en el caso.
«Ella siempre se sacrificó por nosotros. Cuando íbamos a un restaurante, ella siempre elegía el plato más barato, para que pudiéramos comer lo que quisiéramos (?) logró quedar en la mejor universidad privada, pero eligió una universidad estatal. Ella se sacrificó por nosotros».
Recuerda que cuando conoció a Zepeda, en marzo del 2016, le pareció un joven amable y jovial, pero luego la situación cambió y llegó a tenerle miedo. «Él monopolizó a mi hermana, impidiéndome compartir momentos con ella las tres semanas previas a su partida a Francia. Su presencia constante me irritaba, pero no dije nada. No quería causarle a mi hermana ninguna preocupación adicional».
Honami Kurosaki aseguró que ella y su mamá perdieron 10 kilos en un mes. «Algunos días era difícil incluso beber agua». Su relato se hizo más crudo. «Cuando escuché la palabra estrangulamiento, me hizo comprender el alcance de la agonía de Narumi. Quería compartir esta angustia y miedo y recuerdo haber intentado estrangularme a mí misma».
Sus conmovedoras confidencias siguieron y terminó relatando que en estos años ha visto muchas veces a su madre, cegada por el dolor, querer quitarse la vida.
Los relatos de las hermanas duraron un poco más de cinco horas.


