Fue reflotada por la serie The crown
El hijo de Lady Di vino a Caleta Tortel en 2000, cuando tenía 18 años. Limpió baños, hizo clases de inglés, cortó leña, cocinó y hasta le cargaron una amistad con parvularia. Era súper simpático , recuerda ahora esa mujer.
Cada temporada de «The crown» ha sido diseccionada por los adictos a la monarquía. El último ciclo ha caído bajo la misma lupa, pero esta vez tiene relación con Chile: un muy joven y pelucón príncipe William, hijo de Lady Di, viene al sur del país por una iniciativa solidaria en que hasta lava baños. Además, esta aventura le permite hacerse el lindo con Kate, su futura esposa.
Esa anécdota es real. En 2000, cuando William tenía 18 años y había salido del prestigioso colegio Eton, llegó a Caleta Tortel, un pueblito de Aysén que por entonces tenía unos 400 habitantes. Como parte de un grupo de voluntarios adolescentes de la institución Raleigh International, le tocó ayudar a construir una de las pasarelas de la localidad, cortar leña, cocinar (aunque con malos resultados), entretener niños a los que cargó en los hombros y hasta hacer clases de inglés en la escuelita.
«Él se paseaba como otro más y no dimensionamos que era importante», recuerda Marcela Hernández Ríos, quien por entonces iba en quinto básico. «Además en la clase nos pusimos a jugar un juego de manos y él no entendía así que se equivocaba. Cuando le explicábamos le daba más risa», recuerda.
En el pueblo se llevaba bien con todos y, según Marcela, se topaba a menudo con su mamá, que trabajaba haciendo aseo en el lugar de hospedaje del príncipe. «Entonces él le daba barras de chocolate».
William también se paseaba por el jardín de infantes. Allí la técnico en párvulos Mónica Barra le permitió guardar su equipaje en el gimnasio. Como ella tenía apenas 25 años, los imaginativos del pueblo imaginaron una onda entre ambos y hasta dio una entrevista para aclarar. «Pero los medios inventan cosas, usted sabe», recuerda.
Igual él era pintoso, ¿no?
«Era alto, como todos los que lo acompañaban. Lo recuerdo bien risueño, simpático, pero no entendía mucho porque yo no sabía mucho de inglés».


