Más de 2.000 atletas disfrutaron del triatlón bajo una tenue lluvia en la capital de Los Ríos
Tengo que analizar, calmarme un poco y
Pura emoción fue la llegada de Diego Moya en el Smarfit Ironman 70.3 de Valdivia by Itaú, fecha que se ha ido erigiendo como uno de los puntos altos de la temporada en el calendario del triatlón nacional.
El chileno llegó con ventaja sobre sus más cercanos perseguidores y luego de cruzar la meta, se fue al suelo, donde desató sus emociones y el cansancio acumulado en las 3 horas con 35 minutos y 30 segundos en que completó las disciplinas de nado (1.900 metros), bicicleta (90 kilómetros) y trote (21 kilómetros).
«Tenía que ir muy tranquilo y calmar la mente. Al final necesitaba el apoyo del público y cuando tenía la victoria asegurada, pude relajarme y celebrarlo con la gente de Valdivia. Pude correrlo muy rápido, tenía claro los números y creía que no lo iba a lograr porque eran números muy ambiciosos, pero aun así pude correrlo de manera muy rápida. Ahora a disfrutar y prepararme para el siguiente desafío», dijo a la transmisión oficial de TVN, cuando volvió a ponerse de pie luego de recibir su medalla.
Más tarde, a través de su cuenta de Instagram (@dieg0_moya), el deportista formado en Universidad Católica mostró parte de su festejo. Ahí aparece en el sector de la post carrera, con una manta térmica para el lluvioso día que tocó en la ciudad sureña, y celebrando con una cerveza. «Gracias totales gente. Es nuestra», fue el mensaje que acompañó para esa postal.
El nacional superó al argentino Luciano Taccone (03:36:13) y al estadounidense Colin Szuch (03:37:14).
Moya, de 27 años y doble medallista en el Campeonato Panamericano de Triatlón también quiso agradecerle al público local. «La gente me apoyó en los momentos en que fue demasiado duro. Les agradezco a mi club Católica, a mis auspiciadores y a todos quienes han estado», dijo antes de mostrar un tatuaje que lleva en un brazo.
«Estoy en shock. Tengo que analizar, calmarme un poco y absorber todo esto con gratitud (esa palabra tiene tatuada). Iba mirándome el brazo y dije que iba a hacer esto con gratitud. Les agradezco a todos porque el esfuerzo da recompensa. Cuando más iba sufriendo, me miraba el brazo y me daba fuerza para tratar de disfrutar un poco y dar las gracias por estar acá y seguir luchando hasta el final», contó.
En damas, la ganadora fue la argentina Romina Biagioli, quien dejó uno de los grandes momentos de la competencia, cuando dio el zarpazo para adelantarse a la francesa Nikita Paskiewiez y a la chilena Bárbara Riveros. «Hubo un momento en que la carrera se apretó, pero yo me sentía bien y creía que ese era el momento para apurar», dijo la trasandina (04:08:10). Por su lado, Riveros, que totalizó cuatro horas con 11 minutos y 4 segundos, se mostró sorprendida de estar en el podio. «Las expectativas eran bastante bajas», dijo luego de finalizar, señalando que no había competido lo suficiente en esta distancia.absorber todo esto con gratitud, dijo el crédito nacional de 27 años. En damas, Bárbara Riveros se quedó con el tercer lugar y se mostró sorprendida.