Diez historias inolvidables de Sandro y Luis Dimas

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El rey del twist recuerda todos los momentos de una amistad llena de mujeres, gin y cigarrillos

Largas noches en casas de chiquillas, intercambio de pizzas por equipos, el avión que pilotaron borrachos y la despedida que no pudo ser.

En 1964, cuando lo conoció, Luis Dimas no tenía idea de quién era Sandro. «Él no era popular en esos años. Hacía la imitación de Elvis Presley, con un estilo latino, gallego, de gitano. Lo trajo Carlos Castillo acá por encargo del Padrino Aravena. Hicimos una gira con Gervasio, que venía llegando, y Gloria Simonetti», cuenta el rey del twist, a pocos días de la muerte de la que él califica como la mayor leyenda de la música rock y pop de Latinoamérica.

«Lo vi un tipo aterrizado, con valores familiares. Era de clase media no acomodada», dice. «Un gallo muy alegre, que se tomaba poco en serio, pero con claras determinaciones a ser un suceso en el rock pop latino. Quería ser leyenda», afirma Dimas.

«Le vi cero envidia, una alquimia, un sex appeal, un ángel poco común. Era genuinamente sencillo, no como yo, que me creía mucho el cuento. Nunca se quejó contra nadie», jura el artista.

«El mismo encanto que proyectaba como Sandro, el artista, lo hacía como persona, algo que yo nunca logré. Yo era más parco o cachiporrón», cree.

Para Dimas, el Festival de Viña de 1968 fue un punto de inflexión en la carrera de Sandro y en su amistad con él. «Fue la primera vez que se vio al Monstruo. Tú antes llevabas tu silla, tus tablas, algo muy de provincia. Con Julio Iglesias y Sandro quedó la embarrada. Ahí, entre comillas, lo perdí como amigo, porque empezó sus giras por toda Latinoamérica y a vender millones de discos.

«Cuando nos vimos muchos años más tarde, me dijo una frase fuerte: ‘Salí a la calle y la vi tan vacía'. Me indicó que estaba cayendo en el síndrome Michael Jackson, Elvis o John Lennon, cuando tú escoges la soledad», revela Dimas de uno de sus últimos contactos con la leyenda argentina.

-¿Cuál es el mejor recuerdo que te dejó tu amistad con Sandro?

-La revista «Caras», en la última entrevista en que se refirió a nuestro país, le preguntó qué recordaba de Chile. Él dijo «las mujeres, el vino, Valparaíso y Luis Dimas». Tengo el recorte y ése es el premio más importante de todas las huevás de 300 premios que tengo en mi casa.

-Las interminables y locas noches en las casas de chiquillas

«En esos tiempos, que eran distintos, nos gustaban las casas de baja reputación. En todas las giras, era una locura que teníamos yendo a estas casas. Era otro tipo de chiquillas, no el ganado que se presenta hoy. Si no te gustaba alguien, podías seguir tomando un trago. Era más natural. Si te iba bien, te quedabas toda la noche, por la pieza, como se decía», recuerda Dimas.

«Así pasamos de whiskería en whiskería en Buenos Aires también, donde se toma un trago, se conquista una dama y si pasa, pasa, si no, mala pata. Éramos animales nocturnos», agrega.

-Sandro se pone con las pizzas y Dimas con los equipos

«En 1965, vi de nuevo a Sandro, a instancias de Palito Ortega. Me mostró el tema ‘Las manos', pero sólo ganaba plata haciendo pequeñas giras imitando a Presley. No pegaba aún. Cuando nosotros cantábamos en Buenos Aires de gira, llegaba en un Fiat chiquitito a traernos pizzas. Nosotros a cambio le prestábamos los equipos. Allí Jorge Pedreros se hizo muy amigo de él», dice el cantante.

-Les tomaba el pelo a sus fans

«Él no se tomaba en serio. Cuando las chiquillas le gritaban, hacía ‘ah, ah, ah, ah', burlándose de ellas. Era la primera vez que veía eso. Les tomaba el pelo a sus fans, pero tan simpáticamente que caía bien. La frase clásica que les decía era ‘ustedes están gozando o sufriendo que tanto gritan'», revela.

El cantante de la Nueva Ola cuenta más. «Él me decía ‘¿tú crees que si no estuviera disfrazado de Sandro me gritarían así?' Contaba que algunas veces no lo habían reconocido al piropear a una chiquilla y le habían dicho ‘ay, cállate, roto'».

-Sus pasiones: las minas, el gin y fumar

«Hay varios que creen que porque hicieron un festival con él o un programa de TV, fueron íntimos con Sandro. Hay que tener cuidado. Humanamente hablando, fui el artista chileno que estuvo más cerca de él. Hicimos tres giras, departí diez veces y conocí sus secretos, aunque en realidad no tenía: le gustaban las minas, el gin y fumar. Era un hombre solo y curiosamente era muy feliz. Asumió sus limitaciones y las aprovechó», concluye Dimas.

-Fumaba como chino, pero nunca se drogó

«En 1966, ya fumaba 70 cigarros al día. Me preocupé y le dije ‘Roberto, ¿tú crees que esto te va a hacer bien? Estabas en el tenor arriba, después ya eras un barítono y como no tienes la voz tan potente, te puedes joder'. Como era tan hábil, ocupaba esa debilidad respiratoria como una ventaja, un estilo», dice Dimas.

Igual el rey del twist aclara que «Sandro nunca tomó droga. Nunca tomó coca ni nunca lo vi con un pito. Era gincito, que sabía tomarse muy bien, y sus interminables cigarrillos de mierda. Ahí estábamos hasta las siete de la mañana.

-Su error más grave: no tener familia

«El más grave error de Sandro, menor de los que yo he cometido a veces, fue no tener familia. No quiso tener hijos por priorizar su carrera. Él era perfeccionista. Hasta los pasos que daba con la guitarra estaban contados», analiza el cantante.

«Pero él me dijo que la había embarrado con lo de la familia, muchos años después. Igual no es verdad lo que dijo Mirtha Legrand, eso de que nadie tenía accceso a su casa en Banfield. Dos veces al año, Sandro dejaba entrar a amigos. María Martha Serra Lima pasaba ahí, igual que su señora. No vivía solo», cuenta.

-El día en que Dimas creyó que le cerraba la puerta en la cara

«Un día, en 2003, lo fui a ver y no me atendió. En ese momento, yo echaba puteadas. El mánager me dijo que se excitaba mucho. Ya estaba a 37 por ciento de la respiración. Había perdido la voz, estaba cansado y usaba un balón de oxígeno. Le dejé una nota de la que aún me arrepiento: ‘por qué no te vas a la puta madre que te parió'. Ahora, con el tiempo, me di cuenta que ya estaba muy enfermo.

-La actuación con el tubo de oxígeno

«Al final de su carrera, hacía actuaciones en el ‘Rex' de Buenos Aires durante un par de semanas, se metía un par de millones de dólares y se fondeaba. Era Presley. Ahí empieza su época de soledad. Intuye que viene lo peor y no quiere que lo vean decadente. Lo vi por última vez cuando cantó con el balón de oxígeno en el escenario. ‘Estái cagado', le dije, con pena. Él me miraba pensativo y algo triste», revela.

-La noche en que secuestraron un avión borrachos

«Pusimos en riesgo al aeropuerto de Concepción. Nos subimos a un avión con un piloto civil ni titulado que estaba tan curado como Sandro y yo. A mí se me ocurrió irnos sin control. Llovía a cántaros. Se nos vino uno de los dos motores abajo. Le digo a Sandro y él me contesta ‘jajá, más emoción'. Yo estaba llorando y rezando ‘nunca más hueveo'. En Chillán se abrió y llegamos a Rodelillo. Nunca besé tanto la tierra. Sandro quería ir a tomarse un traguito al bar del casino. Yo lo mandé a un baño turco para que se preparara para su show», recuerda Dimas.

-No a las jovencitas, sí a la gordita rica

«Cuando causaba locura, le tiraban calzones. No le gustaban las jovencitas, porque consideraba que era abusar de sus fans. Nunca se terminaba de creer el cuento. Pero había una señora cuarentona gorda, pero atractiva que lo seguía a todos lados y yo inventé el cuento de que también le tiraba calzones. Un día la agarró de la mano y se la llevó al primer camarín que pudo. Quizás tenía un cuento con el amor maternal. Por eso se refugiaba en Susana Giménez, Mirtha Legrand, Libertad Lamarque. A esta gorda le diría mamá, pero igual se la llevó», explica.

-Luego de su inicio en los 60, Sandro pasó de la casaca de cuero al traje.

-Dimas seguía en la juerga a su amigo hasta la 7 de la mañana.

-Sandro encorbatado cerraba las casas alegres antes de los 70.

-El Dimas sesentero no entendía que Sandro se riera de sus fans.

-Dimas, que también sufrió por su familia, cree que Sandro falló en lo mismo, aunque menos que él.

-La historia aparece reseñada en la biografía del rey del twist.

-Dimas era un año mayor que el Gitano y se hizo conocido antes.

-Ya en los 70, Sandro hacía lo que quería con sus admiradoras. Pero sólo con las grandes.

-Aparte de cantar, a Sandro le interesaban las mujeres, el tabaco y el gin.

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