Le han regalado cojines, tazones o manteles de esa tienda? René Casanova es el responsable
Su rol clave, dice, es anticiparse: Ahora estamos trabajando para septiembre de 2026.
René Casanova (44) asegura que sus 18 años en Casaideas se han pasado volando: en 2007 llegó como practicante; hoy supervisa todos los diseños de esta marca chilena de productos de decoración para el hogar.
Diseñador industrial con mención en productos de la Universidad de Valparaíso, dice que siempre tuvo la inquietud por desarrollar artículos diferentes a lo típico. En Chile, observaba, imperaba un estilo decorativo con colores más bien neutros, poco juego de contraste y enfocado en un segmento de público de nicho.
Por eso, apenas supo de Casaideas quiso trabajar ahí. «Mientras estudiaba conocí la tienda en Viña del Mar y me pareció que era el lugar donde podía desarrollar mejor el color y la gráfica de productos. Me gustó mucho y se me metió en la cabeza que quería estar ahí. Una profesora de la escuela me dio un contacto de una ex egresada que trabajaba en la empresa para que averiguara sobre el proceso de práctica y terminé haciéndola con ellos. Duraba tres meses, pero me terminé quedando 10 meses».
Apenas llegado, entró de lleno a trabajar como diseñador de productos de verano y para Navidad: «Tuve que hacer una colección de portavelas y unos farolitos de papel. Después me pasaron al área textil y cojines». Y así se quedó trabajando, como responsable de crear entre 100 a 150 productos al año para las seis colecciones de temporada que saca la tienda.
En 2013 Casanova asumió la dirección creativa de la marca y hoy es director de arte y coordinador del equipo de diseño, donde le toca supervisar los cerca de 3.400 productos que presenta la marca cada año. También está pendiente sobre las nuevas tendencias de compra, para ir sumando nuevos productos o líneas.
«La verdad es que no pensé que iba a estar casi 20 años en la empresa. Cuando me preguntan cuánto llevo, no me he dado cuenta de cómo pasaron esos años porque estás siempre a full. Tienes que proponer, diseñar, corregir, desarrollar las ideas, recibir muestras», detalla.
El trabajo de diseñador de productos, define, es anticiparse: «Ahora estamos trabajando para septiembre de 2026: lo que hacemos hoy lo presentamos al área comercial en enero. Hay que pensar en dos meses de producción, dos o tres meses para la llegada en barco, un mes de operaciones, llegar a la bodega, ordenar, despachar a tienda. En todo ese proceso son entre 10 a 11 meses».
¿Qué se siente diseñar productos y verlos a la venta?
«Es súper mágico ver que hicimos la pega. Es emocionante, tiene algo emocional muy bonito poder aportar y traspasarlo a los clientes. Proyectar algo que hiciste en un computador o un papel es como que te nace un hijo de nuevo».
¿Qué tipo de productos le ha tocado diseñar?
«En la línea Deco impulsé la primera línea de muebles más chicos que acompañaran el living; hoy ya es todo un mundo y tiene su propio equipo de desarrollo».
¿Cómo es su trabajo diario?
«Analizo las ventas para entender el negocio, porque construimos nuestra propuesta en base a los números de venta que nos aporta el área comercial; la estrategia de precios también está en nosotros, a diferencia del retail que queda en manos del equipo comercial. Por ejemplo, si tenemos que hacer una colección de tazones, nos preocupamos que partan en un determinado precio, que una persona que tiene $2.000 se pueda llevar un tazón lindo también. Lo único que cambia con uno más caro es que tiene un poco más de técnica, cerámica más trabajada».
¿Cómo es el chileno para comprar decoración?
«Es un poco más formal. Para la ropa de cama, manteles o cortinas -que son los protagonistas dentro de la casa- los estampados no venden más que los lisos, pero en los manteles los estampados sí funcionan. Todavía somos un público un poco más tradicional adentro de la casa, pero que se permite ser más lúdico en accesorios como tazas, mochilas, cosas más personales donde la gente es más atrevida».
¿Qué es lo último que ha sacado?
«La línea para mascotas lleva un rato, pero esta temporada nos aventuramos con una colección para mascotas pequeñas, como pequeños roedores, animales que no son perros ni gatos y creemos que puede funcionar con productos como casas armables, comederos o rueda de ejercicios con diseño».
¿Y algún producto que haya fracasado?
«Hay muy pocas cosas que no funcionan. Y si no lo hacen, hacemos ajustes de precio para que se vendan. Si no salen, en liquidación volvemos a arremeter con precios. Nos ha pasado que algunos productos los hemos puesto en el mercado antes de tiempo y el público no los entendió».
¿Como qué cosa por ejemplo?
«En pandemia tuvimos mantas con tecnología para estar abrigado esas horas eternas en el computador, pero no nos funcionó para nada. Eran mantas tipo polerón, pero no nos queríamos meter en la línea de vestuario. Al año siguiente salió el maxipolerón que se súper masificó: nos dimos cuenta de que las personas querían algo literal, un polerón gigante más que una manta y ahora se venden muy bien».
¿Qué pasa si alguna colección que impulsó le va mal?
«El mix de productos que se desarrolla se construye sobre la base de una data de productos exitosos y lo que no funciona lo vamos sacando. Le vamos dando espacio a productos exitosos, renovando con cartas de colores o con alguna modificación de material».
Dónde estudiar
En al menos cuatro universidades y centros de formación técnica se puede estudiar la carrera de diseñador industrial (Universidad Católica de Valparaíso, de Santiago o Duoc UC).
La carrera dura desde 10 semestres, tiene una empleabilidad desde 45,6% al primer año y el sueldo promedio bruto de entrada es de $900.000, según datos de Mifuturo.cl del Mineduc.
También hay carreras más integrales que incorporan esta área, como Diseño en la U. Católica o en la U. de Valparaíso. La U. Adolfo Ibáñez imparte Ingeniería en Diseño, a la cual se ingresa vía Ingeniería Comercial o Civil; en la U. Diego Portales, Diseño tiene la mención en Diseño Industrial.