Presidente de General Velásquez explica el extraño caso de Nikolaos Issaris
Era más simpático que la miércale, dicen desde el club. ¿El problema? Llegó con una chiva que se desinfló en dos días.
Tan sorpresivamente como fue anunciado, Nikolaos Issaris desapareció del mapa en San Vicente de Tagua Tagua. El pasado domingo, General Velásquez lo presentó con fanfarria como el primer entrenador griego en sus 118 años de historia e incluso alcanzó a sacarse la típica foto oficial junto a Carlos Cornejo, presidente del club que quería comenzar en 2026 dando el batacazo en el torneo de Segunda Profesional.
Pero todo cambió en un par de días. Este martes la institución confirmó que el helénico de 42 años, con supuestos pasos por las bancas del Chalkida, PAS Lamia, Panionios, Olympiakos de Volou y Olympiakos de Nicosia, en Chipre, ni siquiera llegó a ponerse el buzo, tras pernoctar un par de días en la residencial «En Familia» de San Vicente, por donde pasó como un fantasma.
«Yo llegué a hablar con Jorge Alvial, el empresario que lo trajo, y me dijo que el griego hablaba cuatro idiomas y que no iba a tener ningún drama en comunicarse con los jugadores. Pero sabíamos que traía problemas con sus papeles y la bomba reventó como pasó», cuenta Roberto Núñez, reportero del programa «Sintonía Deportiva» de Radio Éxitos del Cachapoal.
Carlos Ramos, presidente del Colegio de Entrenadores de Chile, sostiene la misma versión. «Fuentes del sur efetivamente nos habían alertado de este griego. Patricio Jorquera, nuestro secretario ejecutivo, hizo las averiguaciones y este señor tenía licencia UEFA, que sólo le permite dirigir juveniles, y le faltaba la UEFA Pro. El caso es el mismo que el de Esteban Paredes. Es el típico caso donde te venden piedras por papas», explica Ramos, que olió que «más que técnicos estas personas son inversionistas, que llegan a apoderarse de clubes con problemas económicos. A mí ni siquiera me consta que haya dirigido en todos esos clubes que se mencionaron».
Para Carlos Cornejo, presidente de General Velásquez, la historia fue bien clara. «Acá llegó Jorge Alvial diciendo que era el representante de dos inversionistas canadienses, pero en el transcurso de las negociaciones no me pareció conveniente la institución. Además, el técnico que traían no estaba habilitado para dirigir en Chile», revela el empresario agrícola famoso por ventas de semillas de melones y sandías en la zona.
¿No se dieron cuenta de que el DT griego tenía estos problemas?
«Sí, al tiro. Me dijeron que él está haciendo el curso para sacar la licencia y que se la darían a fines de marzo.
Entonces me decían: mire, yo tengo un amigo en Santiago, él partiría, y después a las dos, tres fechas renunciaría. Ahí me pareció todo muy raro».
Usted alcanzó a sacarse hasta una foto oficial con Nikolaos Issaris.
«Sí, fue en mi oficina, porque él quería propaganda y Jorge Alvial quería mandársela a los inversionistas. Yo le exigí hacer un compromiso notarial, como tiene que ser, no es al lote la cosa, pero siempre dije que no estaba todo cerrado».
¿Usted habló con el entrenador griego?
«Sí, Nick, así le decían al griego, era más simpático que la miércale y hablaba castellano perfecto, muy simpático».
¿Y dónde lo tuvo viviendo?
«Yo aquí le encontré un hostal en San Vicente, donde estuvieron dos días. Pero después que todo no resultó se fueron a Linares por lo que supe».
¿A Linares?
«Sí, ellos partieron allá. Según el correo de las brujas, el Pajarito Valdés quería deshacerse de este cacho, entonces salió esta posibilidad, le compraron sus acciones y ahora son los mayores accionistas. Supongo que el técnico griego va a aparecer por allá, tal como pasó en Panamá, donde él dirigió como siete partidos y perdió los siete».


