Multa por circular en vía exclusiva en Estación Central le dio la evidencia
La fiscalía investiga la denuncia. Carabineros dice que ese delito se llama gemeleo. Es un caso complicado, ella está en el limbo, dice un analista
Karen Eyzaguirre (38 años) detectó en marzo que un desconocido usaba la misma patente de su Peugeot 208, año 2017. El conductor fantasma circula por las autopistas y las vías exclusivas para buses en Santiago y a ella le llegan los cobros del tag y las multas.
Eyzaguirre vive en Santiago y la primera señal de alerta la tuvo en febrero de este año cuando le llegó un cobro por cerca de $15.000 por usar la autopista en Talca.
«Lo encontré muy raro, le pregunté a mi pololo y a mi familia si alguien había usado mi auto. Le escribí a la autopista, no me respondieron. Pensé que se habían equivocado y no lo pagué», cuenta.
Días después quiso pagar la cuenta de las autopistas urbanas -circula regularmente por la Costanera Norte y paga cerca de $30.000 al mes-, pero el monto total superaba los $80.000. El detalle indicaba que había transitado por las autopistas Vespucio Sur, Rutas del Maipo, entre otras.
«En mi vida he andado por ahí, me muevo entre Costanera hacia el oriente y a veces por la Panamericana Norte cuando voy a ver a mis papás, nada más. Me metí a las páginas de las autopistas y tenía tránsitos con mi patente en muchos lados. La deuda ya iba en $300.000 solo por autopistas», rememora.
Interpuso una denuncia en Carabineros, que luego fue derivada a la Fiscalía de Santiago Centro Norte.
«Los carabineros me dijeron que posiblemente era una clonación, pero que no se podía decir que era un robo porque yo tenía el auto y la patente y no tenían cómo comprobar que andaba una persona con otro auto con mi patente. En la Fiscalía manifesté mi preocupación. ¿Qué pasa si cometen un delito con mi patente?, ¿yo quedo como la delincuente?», relata.
Le hicieron un peritaje para comprobar el VIN y el número de motor eran los que correspondían a su auto.
«Y me encontré con otras tres personas a las que les había pasado lo mismo. Me dijeron que es una práctica que se ocupa mucho, que mandan a transiproducir patentes, pero no me han explicado cómo un vehículo igual al mío tiene la misma patente».
¿Cómo lo hizo para tener pruebas?
«Me llegó una multa por circular en una vía exclusiva en Estación Central y en el Juzgado de Policía Local me mostraron una foto del auto: era la misma marca, modelo y color que el mío, pero me fijé que había diferencias: yo tengo tag y unos adhesivos en el parabrisas; el auto falso, no. Él tiene vidrios polarizados, yo no. Y mi patente está doblada en una esquina y la de él no. El juez me preguntó cómo podía comprobar que no era yo quien iba en el auto y le expliqué que a esa hora estaba trabajando, que marco el ingreso y la salida con mi patente, que era imposible haber estado en Estación Central. A regañadientes, el juez dejó nula la multa, pero me dijo que si se repetía, tenía que volver con todos los documentos de la fiscalía que acreditaran que había un impostor. Y me ha tocado volver. Al final es un cacho porque la que termina haciendo todos estos trámites todos los meses soy yo, mientras el otro auto sigue pasando y circulando».
¿Y los pagos de la autopista?
«Tengo que ir todos los meses con los documentos de la investigación de la Fiscalía para que anulen los cobros. Vespucio Sur ya me hizo el descuento de $700.00, pero debo otros $765.366 por pagos en autopista».
¿Le dijeron cómo solucionar esto?
«No hay solución, a no ser que pillen in fraganti al otro conductor. Es la única forma. Mi auto lo revisaron, vieron que era el legal, pero tiene encargo por robo para ver si lo pillan. Si lo quiero vender, no puedo. Me queda esperar a que atrapen al impostor. Por lo menos, ya sabemos los sectores por donde se mueve».
Como el carné
Alberto Escobar, gerente de Movilidad de Automóvil Club, explica que la situación que vive Eyzaguirre es sumamente compleja.
«Es el equivalente a que te roben el carné de identidad y puedan sacar créditos a tu nombre o usen tu tarjeta de crédito todos los días. Y el peso de la prueba, acreditar que ella no circula por donde dicen que pasó, está en ella solamente. Es muy complejo, es una situación kafkiana, porque una patente tampoco se puede anular porque está asociada al chasis y está registrada en tantas partes que es muy difícil darla de baja. Lo único que quedaría es destruir el auto y la patente, darlo por pérdida total, pero es muy engorroso».
El teniente Óscar Valdés, del departamento de Comunicaciones Sociales de Carabineros, explica que la réplica de una placa patente es un delito y en la jerga policial se conoce como gemeleo.
«Es la utilización indebida de una placa patente de un vehículo y se instala en otro vehículo de la misma marca, modelo, color, año de fabricación que no le corresponde», especifica.
Como la placa patente es un documento público que da la identidad al vehículo, su mal uso debe ser denunciado bajo ese concepto, uso malicioso o falsificación de instrumento público. Con la denuncia, la patente entra a la lista de encargos por robo de Carabineros hasta que se detecta a quien está suplantando la identidad.
Este caso, dice, es diferente a lo que se conoce como clonación, donde se ocupa la identidad de un vehículo siniestrado o con pérdida total en otro vehículo que ha sido robado y se quiere ocultar su identidad.


