Kabir Engel destaca el gran apoyo recibido para que el Concejo Municipal les devuelva la patente de alcohol
La decisión de revocar el permiso del local fue por el reclamo de más de 40 vecinos porruidos molestos y ocho infracciones.
El empresario Kabir Engel (52 años), hijo del astrólogo Pedro Engel y dueño hace 28 años del bar Santo Remedio, en Providencia, fue el mes pasado a pagar la patente del local a la municipalidad cuando se enteró que el Concejo Municipal no le había renovado la patente de alcohol en noviembre, sin ningún aviso.
«Tuve apenas cuatro días para preparar un recurso de reposición, nos pilló volando bajo», cuenta el dueño de uno de los lugares más emblemáticos de la historia nocturna de la comuna, siendo semillero de bandas emergentes, encuentros culturales, de poesía y fiestas. De hecho, en este lugar fue donde hace pocos meses se conoció el debut del DJ del diputado Felipe Kast.
Una carta firmada por 40 residentes de uno de los dos edificios residenciales que tienen justo al frente del bar, en la calle Román Díaz 152, acusando al lugar de ruidos molestos a la hora de cierre que nos los dejaban dormir, sumado a ocho infracciones de diversa índole, como tener público bailando sin tener la patente respectiva o por tener clientes consumiendo alcohol sin consumir alimentos, llevaron al concejo saliente de la alcaldesa Evelyn Matthei, en que ella ya no estaba, a revocarle la patente: «Se revisaron muchas patentes ese día y se rechazaron casi todas. No es culpa de la administración que está ahora». Engel entregó un plan de trabajo y medidas para reducir el ruido de sus clientes, como no dejarlos salir a la calle hasta que llegara su vehículo de traslado, por ejemplo, pero le fue rechazado, lo que motivó cientos de posteos en redes sociales de viudos del bar impactados por el posible cierre de este emblemático lugar: «Ellos no nos conocían, no tuvimos tiempo de hablar con ellos, posterior a esa decisión, hemos pedido audiencias por la ley del lobby con los concejales y la mayoría nos ha recibido», dice el también ex productor de Lollapalooza Chile y creador de la productora Glovox.
Hoy tienen activa una campaña de recolección de firmas para revertir la medida en el próximo concejo municipal de marzo: «Llevamos poco más de 9.000 firmas, y 3.000 son de Providencia lo que es bastante relevante, porque si firma gente de otras comunas es bonito el apoyo, pero no es relevante para el Concejo Municipal, donde ahora nueve son nuevos, ellos no estaban presentes cuando se decidió no renovar la patente».
¿Sabían que estaba en riesgo su funcionamiento?
«No. Esto fue muy de improviso, sorpresivo. El local es insonoro, lo que les molestaba era al momento de cerrar, que la gente que salía hacía ruido en la calle mientras esperaba el Uber. Eran como 10 minutos, y eso les molestó, son 20 departamentos, y no sé en qué momento eso creció como una bola de nieve y llegó al Concejo a no renovar la patente».
¿Cómo tomo la medida?
«Encuentro surreal, a nosotros nos deberían haber hecho un monumento y una estatua en vez de prohibir el funcionamiento. En el local caben 100 personas, no eran más que esos esperando salir, no estamos hablando de un concierto en el estado Monumental. Llevamos 30 años, hemos sido un motor de apoyo de cultura, de fotografía, de música, poesía, Santo Remedio es un ícono en Santiago, nunca hemos tenido problemas. Soy el único dueño desde que partió, nunca tuve un problema de drogadicción, peleas ni ha llegado Carabineros. Hemos aportado felicidad al sistema durante 30 años, y porque 20 vecinos dijeron que metimos ruidos, está bien, podríamos haber aplicado este protocolo que propusimos nosotros antes. Hago un mea culpa que podríamos haber tenido una relación más fluida con ese edificio, pero tampoco tuvimos algo formal como para dimensionar que era algo tan grave para ellos, pero igual es desproporcionada la situación. Intentamos pedir también patente para música en vivo pero parece que la administración anterior no quería entregarla a nadie».
¿Y la nueva administración de Bellolio?
«Es diferente, quiere que Providencia sea un barrio vivo para armar contenidos, pero todo rebota en el Concejo también. Uno de los pilares del alcalde es revivir todos los sectores posibles porque una comuna viva es una comuna segura. Sin nosotros la calle Román Díaz es una boca de lobo, queda lista para la delincuencia, en cambio como teníamos guardias, a los vecinos los hace sentir seguros. Y está bien, me tengo que hacer cargo de que los vecinos duerman, lo hemos hecho 30 años.
¿Qué pasó con los trabajadores?
«Llevamos tres semanas cerrados. No hemos despedido a nadie, a los trabajadores los tenemos con vacaciones extendidas a la espera de lo que pase en el Concejo, pero sino habría que ver; hay proveedores, personal, arriendo, seguros, aún estamos pagando el crédito Covid de la pandemia, que te cierren diez días no te da ningún margen de nada. Que desaparezca Santo Remedio de la cartelera de contenidos de Santiago y de Providencia lo encuentro terrible que sea por algo así. Ni que fuésemos una guarida de narcos y haya balazos».
¿No ha pensado irse a otra comuna, los han contactado?
«Sí, hemos tenido acercamientos, pero no es llegar y cambiarse. La inversión es gigantesca, por lo menos sale más de US$1 millón en habilitar, equipar, mover la cocina, el sonido. No es menor. Al final hay que coexistir, estamos en Providencia no en San Carlos de Apoquindo, no es una comuna dormitorio, estamos en el corazón de la ciudad».


