RENUNCIÓ TRAS LA DERROTA
Más de un hincha brasileño se tomó la cabeza cuando, a quince minutos del final y en desventaja ante Holanda, Dunga decidió sacar al único delantero en cancha, Luis Fabiano, para poner en su lugar a Nilmar. Alguno dirá que el seleccionador más pragmático desde Lazaroni tuvo la dignidad de morir con las botas puestas, pero en ese momento más que reivindicación de principios se necesitaba valentía. Él no la tuvo y el Scracth se fue para la casa en cuartos de final. Con la eliminación consumada, a Dunga no le quedó otra que renunciar, situación que agradeció hasta el mismísimo presidente Lula, quien quedó estupefacto con la derrota. “Sabíamos que si tienes 90 minutos malos te vuelves. El Mundial es la oportunidad para muchos de cambiar la historia profesional y eso genera un nerviosismo lógico”, dijo Dunga en el adiós.


