El renquino anotó un gol en el 3-1 con que Audax Italiano se impuso a la U en Ñuñoa
Turboman regaló abrazos por montón a sus excompañeros y se llevó la polera del Príncipe como trofeo de guerra. Volvió a convertir en Chile luego de 13 años y 232 días.
Después de 13 años y 232 días Eduardo Vargas volvió a anotar en pastos nacionales. Y como si el guionista fuera de Hollywood, obviamente, el renquino infló las redes justo a la Universidad de Chile en el partido más morboso de la fecha y el que todos estaban esperando. Fue el segundo de los tres goles en el sorpresivo 3-1 que Audax Italiano le asestó a los azules en un domingo donde Turboman vivió emociones surtidas.
Antes del encuentro el segundo goleador de la Roja salió a reconocer la cancha en medio de tímidos silbidos. Y los aplausos fueron más sonoros cuando los equipos saltaron a la cancha y por los parlantes se anunció su nombre. En el rito del apretón de manos, Edú fue el más efusivo para saludar a los universitarios y un momento aparte vivió cuando le tocó el turno de reencontrarse con Charles Aránguiz, por primera vez desde la otra vereda.
Los campeones de América antes ya se habían estrechado en el túnel, mientras en la transmisión de TNT Sports Patricio Barrera, más conocido como el «Grillo del gol», condimentaba la escena diciendo que se trataba de «una imagen histórica para el hincha del Romántico Viajero, cuántas alegrías». Previo al pitazo inicial, los ex compañeros de Cobreloa repartieron un último cariño, que incluso se hizo viral porque el actual ariete de los floridanos tocó más abajo de la cintura al Príncipe en un peluseo coquetón que se expandió a través de las redes sociales.
Una vez que la pelota comenzó a rodar se escribió el partido que parecía escrito. La U se volcó con su dinámica ya acostumbrada sobre el arco de Tomás Ahumada, que terminaría siendo figura. Tanta presión, incluso, pudo haber significado la apertura de la cuenta a través de un penal sancionado por Piero Maza por falta de Cristóbal Muñoz sobre Lucas di Yorio, pero el VAR estimó que el contacto jamás existió y el azul se había dejado caer.
Y así fue como se escribió el segundo acto, donde Audax noqueó de contragolpe a un rival desgastado por el esfuerzo de mitad de semana frente a Independiente por Copa Sudamericana. Primero fue el paraguayo Luis Riveros, quien anotó a los 60 tras pase de Espejo, y luego 2 minutos más tarde Eduardo Vargas silenció de frentón al Nacional con una conquista típica de su factura. Tras una pelota capturada por Nicolás Orellana, el zurdo lanzó un pase rasante que encontró a Turboman entrando solo frente al arco. De inmediato se bautizó como «el gol triste» del delantero, que como dicta el manual juntó las manos sobre su cabeza en señal de disculpas al club con que ganó la Copa Sudamericana.
Aunque el cuadro de Gustavo Álvarez reaccionó con un cabezazo de Di Yorio a 4 del final, Audax dio el tiro de gracia a través de un bello remate rasante y ajustado de Leo Valencia en el sexto minuto de descuento, que provocó un festejo desaforado de la banca floridana, incluyendo a Edu que a esa altura ya había salido reemplazado.
«Fue algo muy lindo marcarle a este gran equipo, un equipo que quiero mucho, que me abrió las puertas y estoy muy agradecido de ellos», dijo el hijo ilustre de Renca una vez finalizado el encuentro y después de otra emotiva despedida con Charles Aránguiz. El Príncipe, de hecho, después de las duchas le regaló su camiseta, que Turboman se llevó como trofeo a la casa donde lo esperaba Juliana Peixoto, su esposa médico que esta vez prefirió hinchar a través de la televisión junto a los dos perritos que trajo de Brasil.
Justamente, la señora del goleador le había recordado que este partido frente a la U era demasiado especial, tal como lo comentó a las cámaras. «Primera vez que enfrento a la U. Mi esposa me corroboró que era la primera vez. Es algo lindo, extraño. Pero, la verdad es que estoy defendiendo a Audax y siempre voy a dar lo mejor por mi equipo», dijo el hombre de la cancha, que dejó al cuadro de J.J. Ribera tercero con 37 puntos y sólo un cuerpo debajo de la Universidad de Chile, segunda en la tabla.
En la vereda azul los lamentos se mezclaron con la premura de dar rápidamente vuelta la página, pues el equipo viajará este lunes a Argentina para la revancha contra Independiente de este miércoles por Copa Sudamericana. Después de la victoria por la mínima en Ñuñoa, a los laicos les sirve el empate para superar los octavos de final.



