Créditos sociales alcanzan a quienes la banca no considera por sus antecedentes
Entre enero y noviembre 2024 más gente accedió a este financiamiento con casi 2.000.000 de operaciones. El monto promedio es de $1.200.000.
Los créditos de consumo o sociales que entregan las cajas de compensación a los trabajadores afiliados al sistema tuvieron un buen año 2024, según las cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).
En el último dato de noviembre, las cuatro cajas existentes -Los Andes, Los Héroes, La Araucana y 18 de septiembre- entregaron 148.534 préstamos, que significó un alza de 8,04% respecto al mismo mes de 2023 y el monto total de esos préstamos fue de $196.173.692.347 (cerca de US$1.960 millones), un aumento de 38,7% respecto a noviembre del año 2023.
En el acumulado anual (enero-noviembre 2024), el sistema de cajas cuenta con un stock de 1.963.512 créditos (aumentó 9,05% respecto al mismo periodo de 2023) y el monto total prestado llega a $3.150.084.617.789 (alrededor de US$3.150 millones), que representó 10,70% más que en igual lapso de 2023. Una cifra para celebrar considerando que el sistema bancario lleva más de dos años sin mostrar alzas en sus créditos de consumo: el último informe a noviembre de 2024 muestra una baja de 1,72% en estos préstamos en la banca.
La superintendenta de la Suseso, Pamela Gana, dice que el alza de los créditos de las cajas de compensación ha sido constante desde el fin de la pandemia en un contexto en que las cajas tienen mayor liquidez para prestar dinero.
«Se debe considerar el impacto de mayor acceso a fuentes de financiamiento internacional que las cajas han obtenido y que les permite disponer de más fondos para incrementar la oferta de nuevas colocaciones de crédito social», dice Gana.
Tomás Campero, presidente de Cajas de Chile, asociación gremial que las reúne, explica que a estos créditos se les llama sociales porque «se alejan de las condiciones» que exigen los créditos de consumo de los bancos: los 7.000.000 de afiliados -5.500.000 de trabajadores y 1.500.000 de pensionados- pueden solicitar un préstamo con sólo cumplir el requisito de que la cuota mensual no supere en 25% del sueldo en el caso de los trabajadores y entre 5% y 10% en el caso de los pensionados. Además, a los jubilados se les tiene que calcular el costo más bajo para sus créditos.
«Con esto protegemos a nuestros afiliados del sobreendeudamiento», dice el ejecutivo.
Otro aspecto particular de las cajas es que no miran la historia crediticia del solicitante de un préstamo como lo hacen otras entidades.
«Por eso ponemos estas reglas de un máximo de cuota sobre su sueldo. Además no pueden acceder a un crédito social si tienen otra deuda con la caja», comenta Campero.
¿Entonces, las cajas no consultan el Dicom de los afiliados antes de entregarles un crédito?
«Así es, no se consultan los registros comerciales. Tanto así, que el 60% de todos quienes tienen un crédito social tienen un antecedente financiero negativo, lo cual significa que otras entidades no les dan ese crédito por esa información negativa».
¿Si no consultan los registros, cómo saben que el 60% tiene antecedentes negativos?
«Hacemos encuestas entre los afiliados con crédito y ahí llegamos a ese 60%».
Una de las particularidades de este crédito social es que las cuotas se descuentan a través de la planilla del trabajador o del pensionado, lo que hace que el nivel de morosidad sea controlado, pero en ningún caso nulo, según explica la superintendenta Pamela Gana: «La morosidad se puede ver afectada por dificultades en la recuperación, debido a causas como la cesantía, la rotación laboral y la disminución de la pensión».
Gana confirma que las cajas ofrecen créditos a segmentos de trabajadores y pensionados que obtienen tasas más altas o no son considerados sujetos de crédito por el sistema bancario. «Se estima que alrededor del 60% de quienes obtienen un crédito en una caja no podrían haberlo obtenido en alguna entidad del mercado financiero. De ahí el importante valor social de este crédito», sostiene.
Según cálculos de Cajas de Chile, el 20% de los afiliados al sistema tiene un crédito vigente y el monto promedio de los préstamos es de $1.200.000.
«Pero la gran mayoría está bajo el millón de pesos», añade Campero.



