El ataúd le quedó chico a la máquina sexual, pero llegaron 10 mil personas
El sepelio fue 62 días después de su muerte. Uno de sus 1.100 nietos presentes cuenta a LUN cómo fue la ceremonia, que duró 48 horas.
Sesenta y dos días después de morir, Ancentus Akuku por fin descansa en paz. El sábado pasado, el polígamo más famoso del mundo (tuvo 130 esposas y 210 hijos reconocidos, porque según él eran más del doble) fue sepultado por su familia, en Aora Chuodho, Kenia, en una ceremonia a la cual asistieron, según datos policiales, 10 mil personas entre deudos, viudas, parientes lejanos, aparecidos, amigos e incluso políticos.Fue un proceso duro que comenzó con una curiosidad: el féretro original para la máquina sexual, como lo llamaban, no tenía el tamaño deseado. «Acá es tradición que un amigo lleve el ataúd. Uno de ellos se ofreció a traerlo desde Estados Unidos, pero una vez acá nos dimos cuenta de que no servía. Mi abuelo era muy alto (medía más de 190 centímetros) y el cajón era muy chico», relató al teléfono y con gracia Nickson Mwanzo, uno de los más de 1.100 nietos que estuvieron presentes ese día.
El inconveniente ocurrió a una semana del entierro, por lo que hubo chance de conseguir otro. «A un tío se le dio la oportunidad de construir uno y fue finalmente el que se usó», admitió el joven miembro de la profusa dinastía.
-Hablando de la ceremonia misma, ¿qué se hizo?
-Empezamos un día antes del entierro, el viernes, con discursos de muchos familiares. Toda la tarde y toda la noche. El sábado continuaron hablando familiares, algunos amigos y unos pocos políticos que vinieron desde Nairobi.
-¿A qué hora enterraron a tu abuelo?
-A las cinco de la tarde. Fue un día bastante largo.
Mientras se presentaban bandas musicales y se efectuaban ritos, también hubo que alimentar a la gente. Y eso no fue fácil. «Matamos 60 animales entre toros, vacas y cabras. Es tradición que la familia del fallecido alimente a las visitas y créeme que no fue suficiente», agregó Mwanzo antes de rescatar otra anécdota del día: «En un momento todos dejaron de poner atención al funeral. Fue cuando llegaron los políticos, quienes vinieron en helicópteros. Todos se quedaron mirándolos, fue chistoso».
-Después de lo vivido, ¿qué te queda de la experiencia de perder a tu abuelo?
-Muchas cosas memorables, pero por sobre todo que era un buen hombre.
«Los políticos llegaron en helicópteros. Todos se quedaron mirándolos, fue chistoso»
Nickson Mwanzo, nieto


