El tratamiento sirve para cuando ya no puede ni abrir la boca de dolor
También es ideal en el mkomento en que el bruxismo ya se le transformó en migraña, dolor de cuello y otras maravillas.
De seguro le ha pasado más de alguna vez. Mientras está a punto de quedarse dormido, se ha dado cuenta que su compañero de cama aprieta y hacer rechinar sus dientes, tanto que casi hasta usted puede sentir el dolor. No es más que el viejo y desagradable bruxismo, alteración funcional que se da preferentemente durante la noche y en forma totalmente involuntaria, lo que la convierte en algo muy difícil de controlar.Aunque el origen puede ser variado, como una mala mordida o dientes mal alineados, en la mayoría de los casos, el estrés, la ansiedad y hasta períodos de depresión son los factores que más determinan esta dolorosa patología.
Por lo mismo, durante fin de año, los casos aumentan sensiblemente, debido a que las personas están más tensas, lo que las lleva muchas veces a apretar los dientes. La gran desgracia es que la mayoría de los pacientes no se da cuenta hasta que siente las molestias derivadas de esta enfermedad, vale decir, dolor facial, jaquecas, dolor de oído y cuello.
El plan de tratamiento para esta molestosa realidad incluye todo un abanico de posibilidades que puede incluir ortodoncia, uso de planos de relajación, relajantes musculares, sesiones de kinesiología y terapias complementarias como yoga, masajes de relajación o reflexología.
Pero la terapia más novedosa de todas es la aplicación de botox en los puntos de dolor, que provoca alivio inmediato, pues cumple con la función de soltar los músculos tensos, lo que le permite al dentista trabajar con el paciente más aliviado en las terapias convencionales o complementarias.
«Es un elemento más dentro de los que ayudan a aliviar el estrés. Nosotros siempre usamos dos o tres métodos. El botox está más precisamente indicado para un paciente que llega en una etapa aguda de bruxismo, o sea, que trae dolor y lleva noches durmiendo mal, despierta con migraña y casi no puede ni abrir la boca. Es alguien que ya tiene puntos de dolor», explica la cirujano dentista Lía Rocha, de la Clínica Laserdent.
Lo primero, entonces, es descubrir los puntos de dolor a través de un examen de palpación de los músculos, que permite saber no sólo cuál está afectado, sino cuál parte está inflamada. «Ahí le ponemos la dosis de botox como relajante muscular local, así que no tendrá los efectos secundarios de uno en pastilla. No habrá somnolencia ni relajo del resto del cuerpo», asegura.
Esta aplicación puede durar entre tres y seis meses y utilizarla no significa que va a tener que usarla para siempre, pues como el dolor del estrés va a estar anulado, por mientras le podrán hacer el resto de la terapia.
El precio va relacionado directamente a la cantidad de botox que se usa. Si le aplican más, será más caro, pero el tratamiento parte desde los 150 mil pesos. Seguramente, tendrá que usarlo un par de veces al año. «Tengo pacientes que partieron así y ahora entraron en la rueda del tratamiento, porque primero hay que ayudarlos urgente. Muchos vienen destruidos sicológicamente y esto como que los revive», jura Lía.
«Los dientes se desgastan, se fracturan se abren, se pierde hueso y hasta la mandíbula puede dañarse por completo. La idea de este tratamiento es que la toxina botulínica te relaje y termine con el apriete de los dientes. Los casos de inyecciones con botox son casos avanzados y normalmente se hace una sesión en la semana y la otra en dos días», cuenta el cirujano dentista Diego Gutiérrez, esposo de Lía.
«Yo bruxo desde los 15 años, así que uso plano de relajación de por vida y controles musculares. Cuando ando muy tenso, tomo relajantes musculares para dormir. Obviamente, es mi señora la que me supervisa», confiesa.
Cuando duele hasta el cuello por los dientesEl dramático arte de bruxar tiene varias consecuencias en la boca: el desgaste de dientes, que pueden llegar a disminuir su tamaño en forma dramática; la fractura del esmalte; la destrucción del hueso que soporta el diente; e incluso problemas de articulación en la mandíbula.
Es esta una enfermedad silenciosa, pues el paciente no es consciente en la mayoría de los casos que la padece, pero tratada a tiempo y en forma correcta, se puede solucionar un problema que afecta de 6 de cada 10 personas en el mundo. «El 50 por ciento de la población bruxa, pero la mayoría recién se da cuenta cuando rompe una pieza o se le parte el cuello de dolor. La idea es ojalá tratarse antes», explica el cirujano dentista Diego Gutiérrez


