Pesa 10 toneladas y su blindaje puede resistir ataques de misiles con alto poder de fuego y destrucción
A prueba de todo es el súper auto del presidente norteamericano. Hasta lleva de su propia sangre para una emergencia extrema.
Tan fuerte, seguro e inexpugnable es el nuevo auto oficial que usa el presidente Barack Obama, que los agentes del FBI que resguardan la seguridad del mandatario norteamericano lo apodaron «La Bestia». Capaz de resistir ataques de todo tipo, incluso de misiles de alto poder de fuego, el Cadillac One -nombre alusivo al avión Air Force One que lleva al presidente- es también un prodigio de tecnología rodante.Pese al estricto secretismo que impuso la Casa Blanca cuando le encargó su desarrollo a General Motors, el Cadillac más grande y pesado jamás construido ya es parte de la historia de la marca y de los autos que han llevado a los presidentes de Estados Unidos. Parte de su «bestialidad» es que está construido sobre la plataforma de una camioneta mediana GMC llamada Topkick, sobre la que se montó una carrocería que, basada en el modelo TDS de la limusina presidencial anterior, añadió elementos de diseño de varios modelos íconos de la marca, entre ellos el sedán sport CTS, el Escalade y el STS.
Cadillac ha alternado con Lincoln (de Ford) como proveedor de limusinas a los mandatarios. Ya en 1919 el presidente Wilson celebró en uno de ellos el triunfo en la Primera Guerra Mundial. Luego, en 1953, Eisenhower usó el primer Cadillac Eldorado; Ronald Reagan viajó en un Fleetwood en 1983; Bill Clinton en un Fleetwood Brougham y George W. Bush en un DTS.
Un búnker
Lo más impresionante está adentro. Desde una botella con sangre del propio Obama para una emergencia que amerite una transfusión, el Cadillac One puede defenderse con su blindaje especial de acero, titanio, aluminio y cerámica. Y si hay que repeler fuego en un atentado, hay armamento corto y granadas lacrimógenas.
En el escritorio disponible para el mandatario hay un computador y un teléfono satelital con línea directa con el vicepresidente de Estados Unidos y el Pentágono. Justo en estos días, Obama debe haberse enterado desde su auto de las operaciones de las fuerzas de la Otan en Libia.
El auto fue traído a Santiago en unos de los cinco aviones cargueros de la comitiva presidencial.


