Ex jugador de Cobresal, uno de los 34 trabajadores de la San José
Franklin Lobos conduce a los mineros en un camión, hasta las profundidades de la tierra, y el 2006 vio la muerte de cerca.
Minuto 15 del primer tiempo, tiro libre para el Deportivo Comercio. La tensa final de la categoría súper senior de la Asociación de Fútbol Viejos Cracks de Copiapó puede definirse en esta jugada. Frente a la pelota está el Caqui y él sabe. Tantos goles ha hecho de esta forma, desde que era el dueño del mediocampo en el Cobresal más famoso de la historia, a medidados de los 80.
«El Caqui jugaba en el Torreblanca y se cambió al Comercio el 2005. Le costó bastante dar el paso, porque somos antagonistas con el Torreblanca. Es como ir de la Chile a Colo Colo. Nos ha entregado harta enseñanza y harta amistad», cuenta Leonel Olmos, entrenador del Deportivo Comercio.
El Caqui es Franklin Lobos Ramírez, uno de los 34 trabajadores atrapados en la Mina San José, cerca de Copiapó. Él conduce el camión que lleva a los mineros hasta las entrañas de la tierra y espera para sacarlos al terminar el turno. Ocho kilómetros bajo tierra en cada viaje y un derrumbe cerca de la entrada sepultó sus huellas.
Los hinchas azulgrana, cuyo equipo esta vez viste solo de azul, se sienten más cerca del campeonato. El arquero del Infante mira al Caqui y se agazapa detrás de la barrera.
«Cuando supe lo que pasó, al tiro pensé en encomendarme a Dios. Cuando no entraba yo de capitán, entraba él. Era muy alegre. No pasábamos penas con él», cuenta Sergio Salgado, goleador de ese glorioso Cobresal. Cuenta que Lobos, cuando pateaba los tiros libres, les echaba tallas a los jugadores rivales. «¡Agáchense!», les gritaba a los defensas de la barrera.
Al retirarse del fútbol profesional, el Caqui buscó trabajo. El 2006, en la Mina Carola, el incendio de un camión mató a dos trabajadores y obstaculizó la salida por varias horas. Entre los 70 mineros atrapados, que debieron refugiarse del humo, también estaba Franklin Lobos. Luego llegó a la San José y hoy, a los 53 años, en sus días libres, conducía un taxi colectivo de la «Línea 1», de Copiapó.
«Toma un auto de una socia. De repente lo hace para no estar tan parado. Unas monedas que caigan. Trata de hacer bien su pega», cuenta Rafael Saavedra, representante legal de la «Línea 1».
Ahí va el Caqui, patea, la pelota por encima de la barrera y se cuela en un ángulo inalcanzable para el arquero blanquirrojo. En el segundo tiempo el Infante se va encima y domina casi a placer. Un jugador del Comercio recibe golpe en la cadera y una ambulancia debe sacarlo. Los azulgrana resisten hasta el final. Comercio campeón, Comercio campeón 2008. El Caqui lo hizo otra vez.
Amarga espera
Hermano: «Tiene más vidas que un gato»
Abraham Lobos, de 73 años, dice que no sabe por qué su hermano Franklin volvió a trabajar bajo tierra, luego de que el 2006 quedara atrapado en la Mina Carola cuando un camión se incendió cerca de la entrada.
«La gente lo quiere, le regalan cosas, lo reconocen, porque en los años que jugó tiró a varios equipo a Primera», explica mientras aguarda a la entrada de la San Esteban.
Cree que Franklin, padre de dos hijas, va a salir de ésta y que, por fin, no trabajará más en minas. «Tiene más vidas que un gato», asegura.


