Solo usa sus ojos y pinzas. Recoge los restos de joyas y luego los vende.Siempre hay algo, dice.
La búsqueda de metales preciosos ha sido una eterna obsesión en la historia humana y que muchas veces llevó a inefables regueros de sangre, como el descubrimiento y conquista de América o las fiebres del oro y el petróleo. La aventura de encontrar un yacimiento con tesoros, invitó además a largas travesías, cuando quizás la riqueza puede estar frente a sus ojos y sin necesidad de penurias.
Un buen ejemplo de ello lo da el neoyorquino Raffi Stepanian, quien se ha convertido en celebridad luego de que el diario «The New York Post» lo descubriera en el llamado «District Diamond», en la 47th Street de la Gran Manzana, de rodillas en el suelo y escarbando en las veredas por restos de metales y piedras de valor que caen al piso sin que sus dueños se den cuenta.
«Comencé hace 27 años. A veces los recogía, sabía que estaban, pero hace unas tres semanas empecé a hacerlo de manera más regular. Encuentro oro y diamantes en el suelo», cuenta a LUN este joyero desempleado, en medio de su jornada.
«Son trozos de platino, plata, esmeraldas, onyx, rubíes, piedras procesadas, semiprocesadas. Piezas enteras muy raramente. Cada vez que salgo encuentro algo, cada vez. Es la acumulación de muchos años», explica.
-¿Usas algún detector de metales o algo parecido?
-No. Solo mis ojos, mi sentido y algunas herramientas como pinzas, un cuchillo para raspar y vaso de plástico donde pongo lo que encuentro.
-¿Cuál es tu plan de trabajo?
-Salgo a las nueve o un poco más tarde de casa. No lo hago todos los días, quizás dos o tres días a la semana. Voy, encuentro algo, separo el material, lo limpio y lo vendo a tiendas del sector.
-En promedio, ¿cuánto ganas?
-En dos semanas 900 dólares (cerca de 400 mil pesos) en efectivo, pero apenas con una onza de material extraído (28 gramos). Tengo más pero debo procesarlo.
-¿Qué pasará cuando se acabe tu yacimiento?
-No haré nada, probablemente seguiré viviendo como lo hago ahora. No cambiaré nada, quizás seré suertudo de encontrar otros, o quizás no. Por cómo es mi vida encontré esto, ¿por qué entonces tendría que cambiarla?


