Segunda temporada de la serie Tabú de NatGeo
Aunque en Chile algunos han querido seguir sus pasos, los convencionalismos los hacen srrepentirse a tiempo.
Ella tiene el 95% de su cuerpo cubierto de tatuajes, de implantes de titanio que simulan cuernos, uno que otro piercing y colmillos modificados de su propia dentadura. Se trata de la abogada y tatuadora mexicana María José Cristerna.
Su transformación comenzó tras las agresiones de parte de su marido, con quien se casó a los 17 años. Cada vez que él la golpeaba, corría a hacerse un tatuaje.
«Los cuernos que tengo son símbolo de fuerza, son implantes que fueron colocados sin anestesia, el color de mis ojos los cambié porque era como realmente quería ser yo y los colmillos, es porque desde muy niña me encantan los vampiros», aseguró en una entrevista a un programa mexicano.
Personajes extremos como el de María José trae la segunda temporada de la serie Tabú de NatGeo, que comienza hoy domingo a las 21 horas con el capítulo «Cuerpos únicos», sobre hombres y mujeres que nacieron con características diferentes como el «Hombre Lobo» de México o el hombre más alto de Colombia, con 2,40 metros de estatura.
El segundo capítulo «Cuerpos alterados» trata justamente sobre las modificaciones extremas a las que llegan algunas personas, para sentirse y verse diferentes, por seguir una ideología o simplemente por que sí.
Socialmente muertos
En nuestro país, hasta ahora no hay casos tan extremos como el de María José, pero si algunas iniciativas que después terminan en arrepentimiento.
«Si alguien quiere hacerse algo muy radical, lo aconsejamos, porque si le pinto una línea en la cara, ¡le sueno la vida! socialmente lo mato, y más aún si estudia carreras formales como leyes o medicina», explica Javier Moya, uno de los tatuadores más avezados de Chile y que conoce prácticamente todas las formas de modificación corporal por sus viajes alrededor del mundo. La mayoría las expone en impactantes fotos en su web (propiercing.cl).
Quien
es quieran hacerse transformaciones tan radicales como un tatuaje en el rostro o una escarificación (cortes en la piel), deben estar y vivir en ese mundo, alguien que no planee a futuro presentar un currículo en una empresa financiera o un bufete de abogados.
Así lo entendió el chileno Leonardo Ossores, el denominado «vampiro chileno», quien tuvo toda la intención de parecerse lo más posible a uno, incluso se implantó largos colmillos sobre los verdaderos y luce gran parte de su cuerpo tatuado, pero se arrepintió de ir más allá.
«Quería ponerme implantes en los nudillos para resaltarlos, las orejas en punta, las cejas las iba a pronunciar más, pero igual yo tengo pega ¿cachái? trabajo mucho con otras personas y las modificaciones que pensaba hacerme eran muy grotescas para los demás, por eso preferí abortar», explica Ossores, que trabaja en la funeraria Carrasco Hermanos y pitutea como fotógrafo.
Por eso mismo no se tatúa las manos ni el rostro, de modo que con terno y corbata pasa como un ciudadano más.
En Chile lo más común son los tatuajes y los piercings, comprueba Javier Moya: «Aquí la gente no se atreve tanto, este es un país súper conservador. En México o Colombia hay gente bien loca, se hacen modificaciones fuertes en la cara».
Rodrigo Ganter, investigador del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Concepción, explica que las motivaciones para una modificación corporal varían según el individuo: «Incluso, el tatuaje en un cuerpo adulto o viejo lo puede rejuvenecer, le da un estatus mucho más juvenil».
Recuadro :
Tipos de modificaciones
Las transformaciones corporales van desde las más simples hasta cambios impresionantes. Estas son algunas:
Tatuajes : Puede convertirse en una modificación irreversible si se hace en rostro, cuello o manos.
Piercing : Si es muy invasivo facialmente también se considera extremo porque aunque se retire, deja una pequeña cicatriz.
Expansiones : Los lóbulos de las orejas se perforan y estiran varios centímetros, incluso algunos lo hacen en los labios y la nariz. Si se arrepiente, se requiere una reconstrucción.
Implantes : Es la introducción de material quirúrgico bajo la piel para simular cuernos o protuberancias que aparenten figuras reptiloides. Se consideran extremos pero reversibles.
Branding : Se marca el cuerpo con acero o fierro caliente que lleva un diseño. El tatuador Javier Moya lo considera una técnica irresponsable y muy difícil de lograr: «Es poco controlable porque es una quemadura que se expande y no sabes cómo carajo va a terminar. Se puede deformar. Yo no lo hago ni lo recomiendo».
Escarificación : Son cortes hechos con un bisturí con diseños que quedan tallados en la piel.
Dermalpunch : También es extremo: se elimina un pedazo de cartílago de la oreja para lucir una joya


