Jugador de la Premier League sufrió ataque en diciembre: estuvo sin pulso 2 minutos y 40 segundos
El capitán de Luton Town está ilusionado con volver al fútbol después del implante, pero todo depende de la opinión de los médicos.
El 16 de diciembre de 2023 la vida de Tom Lockyer (29) se puso en pausa durante 2 minutos y 40 segundos. Aquel día el capitán de Luton Town sufrió un paro cardiaco en pleno partido contra Bournemouth y se desplomó ante la mirada incrédula de sus compañeros a escasos minutos de haber iniciado el segundo tiempo. Un episodio similar ya le había ocurrido en mayo del mismo año.
Dos meses después de aquel segundo accidente el jugador reapareció en una entrevista concedida a la cadena de televisión Sky Sports. «Literalmente, morí», dijo al medio respecto de dicho momento para luego mostrar el dispositivo subcutáneo insertado cerca de su axila izquierda. «Esta es mi herida de batalla. Mi desfibrilador está ahí, como pueden ver, hay un cable que atraviesa y llega hasta el corazón en caso de que alguna vez necesite activarse».
El aparato es un desfibrilador cardioversor implantable que sirve para controlar el ritmo cardiaco. «Habitualmente se coloca en pacientes que tienen enfermedades primarias del corazón, algunas miocardiopatías y también en muchos pacientes que han tenido infartos y quedan con una función deteriorada del corazón y que hacen o son muy propensos a hacer arritmias ventriculares severas. Lo que hace es detectar estas arritmias que producen lo que se llama muerte súbita, la detecta y genera una respuesta de desfibrilación. Es un computador, en realidad, está detectando permanente el ritmo cardiaco y si se genera una arritmia ventricular severa que dure un tiempo prolongado hace una descarga. Y si con eso no se mejora hace otra», explica Jorge Jalil, cardiólogo de la Facultad de Medicina UC.
Aún es incierto que el galés regrese a las canchas, pero a él le ilusiona la idea de volver. «Estaremos atentos a lo que indiquen los médicos y los especialistas, pero si hubiera una posibilidad de que pueda volver a jugar, y no voy a hacer nada en contra de las recomendaciones de ellos, entonces me encantaría», comentó en la entrevista.
«En muchos casos a estos pacientes que tienen estas arritmias malignas durante el ejercicio físico intenso se les contraindica seguir practicándolo por el riesgo de nuevas arritmias. Pero en el último tiempo, de acuerdo con el médico tratante, el paciente y el tipo de deporte, se logra un consenso de permitir la práctica. Claro que está expuesto a traumas como el recibir un pelotazo o un puntapié en la zona, lo que puede producir un hematoma donde está ubicada la batería. Y eso es un riesgo porque ese hematoma puede llevar a una infección. Hay que proteger esa área, se pueden usar poleras que tienen como bolsillos acolchados para resguardar la zona del implante y disminuir el riesgo de traumatismo», explica por su parte Marianella Seguel, cardióloga de la clínica Universidad de los Andes
Al doctor Jalil le llama la atención el lugar donde le implantaron el aparato a Lockyer, lo que podría ser indicio de su retorno a la actividad deportiva: «El desfibrilador se coloca habitualmente bajo la clavícula. A él se lo colocaron de forma más lateral, probablemente para proteger un poco más en el caso de que fuera a hacer deporte. La mayoría de la gente, el 99 por ciento que anda con desfibrilador, después no hace deporte de alta envergadura. De todas formas, como se coloca debajo de la piel está muy protegido, pero indudablemente si sufre un traumatismo muy grande como un pelotazo fuerte en la zona podría pasar que deje de funcionar correctamente, aunque yo no he visto que ocurra».


