Tras meter la pata por sus dichos contra homosexuales
El dirigente de Renovación Nacional explica la pachotada de relacionar a gays con otras inclinaciones sexuales.
El presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín, supo que había metido la pata de forma monumental tan pronto terminó de grabar la cuña para Tolerancia Cero de Chilevisión.En el programa manifestó sin filtro sus opiniones sobre por qué no apoyar a la comunidad homosexual, luego que el Presidente Piñera no se pronunció sobre uniones de personas del mismo sexo en su Mensaje del 21 de mayo.
«¿Por qué tenemos que apoyar a la comunidad homosexual? Tendríamos luego que apoyar a los grupos que proponen relaciones anómalas con niños (.) entiendo que hay personas a quienes les gusta tener relaciones con animales.», lanzó en una nota grabada.
Muy en su estilo relajado pronto se olvidó del asunto, pero lo volvió a recordar el domingo 30 de mayo, día que se emitían las declaraciones . Llamó al panelista Matías del Río, para aclarar lo que había querido decir y «que no se malinterpretara».
Luego que sus palabras salieron al aire, el periodista se esforzó en explicar lo que quiso decir el dirigente político:
«Me tocó hablar hace un rato con Carlos Larraín quien tenía conciencia de esa cuña (.) No es lo que él piensa, incluso me dijo: ‘no soy un imbécil, no es lo que quiero decir «.
Pero las palabras ya estaban dichas y la primera reacción vino de Fernando Villegas, en el mismo panel del programa.
«No es necesario ser imbécil ni tonto para decir una tontería o una idiotez, yo creo que lo que dijo fue claro y se equivoco, y me alegro que haya dado marcha atrás, pero lo que dijo fue una lesera en ese momento, son cosas muy distintas».
Al día siguiente, el abogado tuvo que hacer frente al chaparrón de críticas que le llegaron incluso de su propio partido, el mismo de Andrés Allamand y Andrés Chadwick, que propusieron el proyecto denominado «Acuerdo de Vida en Común», que regula las uniones homosexuales.
Y también en momentos en que bulle la campaña por las elecciones internas para elegir presidente de Renovación Nacional el próximo 12 de junio. Los primeros en desmarcarse del presidente de su colectividad fueron los diputados Karla Rubilar y Joaquín Godoy.
Lo que más le dolió
El diputado Cristián Monckeberg, con quien compite para dirigir la tienda de Antonio Varas, tampoco desaprovechó la oportunidad para explicar a quien le preguntara que encontraba «lamentables» las declaraciones y que «no corresponden al sentir de RN. Hace tiempo que nos estamos acostumbrando a este tipo de cosas», remató el parlamentario.
«Fue mi alumno en el colegio, lo conocí de chiquitito, lo ayudé enormemente en la campaña y ahora, un impulso creativo lo llevó a criticarme en el mismo tono del PPD, cosa que me dolío bastante. Eso lo puedes poner porque me dio rabia ¡Cristián Monckeberg, que votó contra la píldora del día después!», afirma molesto.
Para Larraín, el discurso del Presidente Piñera el 21 de mayo había estado perfecto, con todos los temas valóricos que se debían mencionar, pero el periodista de Chilevisión le «insistió» que lo valórico estaba ausente porque no profundizó en las uniones homosexuales.
«Yo respondo, y ahí está mi imprudencia y torpeza, doy una ilustración tonta, pero en ningún momento quise relacionar la homosexualidad con otras conductas, nunca, porque no soy tonto», aclara el dirigente.
Cuando fue al Palacio de La Moneda al día siguiente, le tocó arrancar por una puerta trasera tras enterarse que los periodistas lo estaban buscando para preguntarle por sus declaraciones de la noche anterior.
Luego vino lo que, a su juicio, fue el ataque «hipócrita» de integrantes de su partido, «los que subrayan siempre lo malo, pero ese es un dato que yo debiera conocer, estoy viejito ya», afirma resignado.
Gays en pie de guerra
Pese al mea culpa de Larraín, los directamente aludidos, la comunidad homosexual, no da el capítulo por cerrado.
«Ejemplos torpes e inadecuados en un dirigente político merecen una disculpa concreta. Las disculpas que dio son bastante tibias y engañosas, a nosotros no nos dejan conformes», espeta Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, Movilh.
Dicen que están estudiando acciones legales contra Larraín y tampoco descartan manifestaciones en su contra.
Jiménez considera que en todo caso, las opiniones del abogado sólo representan a un grupo pequeño de RN y destaca la condena de los diputados Monckeberg, Rubilar y Godoy.
«Tenemos la certeza de que esto no fue un lapsus, él cree profundamente en lo que señaló. Hay a lo menos cinco declaraciones de los ultimos años donde ha reconocido su propia homofobia», recuerda Jiménez.
Pese a todo, Carlos Larraín jura que nada de esto le quita el sueño porque la soltura con que emite sus declaraciones son parte de su inventario, algo que pese a todo, considera una cualidad.
Y para ejemplificar, remata diciendo: «Hoy día los derechos de la normalidad son ignorados y los de las conductas anómalas, son ensalzados, ese es el caldo cultural. Es querer dar por bueno lo que hasta hace poco no era bueno».
Cuando combatió a «Ana Michelle»Otro momento «cúlmine» en el universo de las declaraciones de Carlos Larraín fue la carta que envió hace un año a El Mercurio, donde criticó duramente a la presidenta Michelle Bachelet por comparar su detención en Villa Grimaldi con lo sufrido por Ana Frank en manos de los nazis.
«Dije que por favor, nos ubicáramos y ahí me dieron como bombo en fiesta. Fue como si le hubiera puesto un dinamitazo a la Virgen del Cerro San Cristóbal. Me entretuve harto», reconoce.
Aclara, eso sí que para su gusto no fue una metida de pata, porque sabía del tema.
«Esos han sido los dos momentos de mis intervenciones públicas, el combate contra «Ana Michelle» y las tonteras que dije a lo valórico, que tu sabes, algunos consideran sinónimo de calórico».


