Su nieto es sindicado como el líder de la banda que atemoriza Estación Central
Dice que al joven de 19 años nunca le faltó nada y que su carrera delictiva comenzó cuando un vecino le enseñó a robar en supermercados.
La última vez que Ercilia Santis habló con su nieto Thomas Barrasa (19 años) fue en los primeros días de diciembre del 2023. «Me hizo una videollamada. Preguntó por su hermanito y prometió que iba a venir a pasar la Pascua con nosotros. Te amo, mamita, me dijo cuando se despidió. De ahí no supe más de él», cuenta. Días después, a su teléfono llegó el video de una nota emitida en Mega. Su nieto aparecía en las imágenes como el líder de La banda de Thomasito, dedicada al robo de celulares afuera de los terminales de buses, en Estación Central. Según Carabineros, en torno a él circulan unos 30 lanzas que van rotando en la medida en que a algunos los detienen.
«Yo sabía que andaba en malos pasos, pero llegué a llorar lágrimas de sangre viéndolo ahí. No sé qué hice mal, en qué momento todo esto se me escapó de las manos. El Thomas era respetuoso de la gente. Yo pienso que él es dirigido por gente adulta, que ellos lo mandan a hacer esas cosas».
Ercilia conversa en una cafetería de El Monte, donde vive desde que nació. «Somos una familia humilde, de esfuerzo y trabajo. Jamás tuvimos problemas con la justicia. Yo fui educada en la época en que los papás te pegaban un correazo si te portabas mal. Que no te dejaban ni decir malas palabras. Yo al Thomas jamás le tiré ni un pelo. Prefería conversarle. A lo mejor debí haberle dado una palmada».
En Santiago 1
Thomas Barrasa Valladares está en prisión preventiva en Santiago 1 desde el 10 de diciembre pasado. En la Fiscalía Centro Norte informan que fue detenido un día antes junto a otro sujeto luego de robar con intimidación el celular de un pasajero en una micro en la Alameda.
En ese momento tenía una orden de detención pendiente. En marzo del 2022 fue condenado por robo con intimidación a dos locales Oxxo y un Ok Market. Por ser menor de edad lo sentenciaron a 207 días de régimen cerrado en el Centro de Internación Provisoria (CIP) de San Bernardo. Luego, debía pasar dos años de régimen semi cerrado con un programa de reinserción social.
Pero se arrancó antes.
Ercilia lo visitó en el CIP. «Por el Thomas he dejado los pies en la calle. Dejé que me registraran entera para poder verlo. Cuando lo vi le dije pero qué hiciste. No puedes seguir así».
¿Qué le responde cuando usted le dice que tiene que cambiar?
«Nada. Me abraza y me dice nada, mamita, no hice nada. El Thomas siempre me ha dicho mentiras. Cuando lo veía con celulares distintos y le preguntaba de dónde los había sacado, me decía me lo regalaron. Él no quiere cambiar. No quiere salir de ahí. No entiendo por qué. Nunca le faltó nada. En mi casa tenía su pieza hasta con televisor. Cuando me mandaron el video de Mega tomé una micro y me fui a Estación Central. Caminé por las calles. Quería encontrarlo y llevarlo de vuelta a la casa. No sabía que estaba preso».
Los juegos de máquinas
Thomas es el tercero de los 14 nietos de Ercilia. Su hija tenía 15 años cuando lo tuvo, su papá nunca estuvo presente, así que ella ayudó a criarlo. «Siempre fue mi regalón».
Cuando el niño tenía ocho años su hija se casó y se lo llevó. «Pero él se arrancaba de su casa y se venía al lado mío. Yo debí haber peleado su tuición legal. No fue bueno que anduviera tanto en la calle. Se puso ludópata. Se pasaba metido jugando en las máquinas y comenzó a pedir plata para poder seguir jugando».
En quinto básico dejó el colegio. «Tiene hiperactividad y déficit atencional. Los profesores no le tenían paciencia. La neuróloga le dio tratamiento, pero no se tomaba los remedios».
Ercilia recuerda que una vez le compró unas zapatillas Adidas. «En la noche no volvió a la casa. Salí en bicicleta a buscarlo. Lo encontré durmiendo al lado de una bomba de bencina. Había vendido las zapatillas».
A los 11 empezó a fumar marihuana. Los malos hábitos, asegura, los adquirió de una familia que llegó a vivir a El Monte. «Todos eran mecheros. El papá le enseñó a robar a Thomas. Iban al Líder de Talagante. Se me empezó a arrancar a Santiago. Desaparecía durante días. Las malas juntas lo llevaron por el mal camino».
A los 12 años, la PDI y el Sename llegaron a su casa. «Lo habían encontrado durmiendo en la calle. Le quitaron la tuición a su mamá y lo internaron en una residencia. Les pedí llorando que me lo dejaran, pero no quisieron».
Entre el 2017 y el 2020 Thomas se arrancó 17 veces del Cread (Sename) de Pudahuel. En su expediente figuran 14 detenciones por hurto en supermercados y 11 por robo con sorpresa. «A veces llegaba acá, otras desaparecía».
¿Cuándo fue la última vez que lo vio?
«En julio del año pasado. Estuvo un rato en la casa. Regaloneó a su hermano menor que vive conmigo. Le dijo pórtate bien con la mamita, no la hagas pasar malos ratos. Les tomé unas fotos y le conversé. Thomas tienes que dejar esa vida, tú eres inteligente. No quiero que te vaya a pasar algo. Me abrazó y no me dijo nada».
«Por el Thomas he dejado los pies en la calle» Ercilia Santis


