Marcela Chiriboga perdió su casa y su pyme en la población El Olivar
El periodista estaba en vivo este martes cuando se encontraron. Ella se quebró y yo me emocioné, reconoció el hombre de Buenos días a todos.
Cuando Simón Oliveros tenía 10 años y su hermana Romina seis, su familia se cambió desde Viña del Mar al centro de Quilpué. Como su papá era profesor de karate y su mamá profesora básica en una escuela de Gómez Carreño (Ciudad Jardín) necesitaban que alguien los cuidara. Ahí llegó Marcela Chiriboga, quien mantuvo ese trabajo hasta que el periodista cumplió 21 años. Ahí ella decidió dejar de ser nana, armar su pequeña empresa de limpieza industrial y le fue bien. Pese a eso nunca perdió el contacto con Simón y su familia. Por esto este martes, cuando Oliveros estaba en vivo en «Buenos días a todos» y apareció ella, después de haber pedido su casa y sus implementos de trabajo en la población El Olivar, las palabras estuvieron de más: fue un abrazo, lágrimas y contención.
«Era travieso», asegura Marcela cuando se le pregunta por el Simón niño y de inmediato agrega un recuerdo: «Le gustaban las papas fritas cuando llegaba del colegio». Oliveros confirma esa predilección: «Por eso después estaba guatón».
Después de trabajar 11 años con la familia del periodista, Marcela armó su emprendimiento. «No se quería ir, porque nos tenía mucho cariño y ahí yo le dije: Marcela, yo ya estoy en Santiago y mi hermana está grande, tienes que velar por ti, independízate. Ahí inició la empresa de aseo y tiró para arriba», detalla Simón.
Marcela vive hace 10 años en la calle Graneros de la población El Olivar, cerca del camino Troncal y ahí estaba el pasado viernes. «Vi las llamas y empezaron a sonar los teléfonos. Yo estaba sola. Subí a mis tres perros, que eran de mi hijo, que falleció hace cinco años y arranqué. Pude subir a un vecino y yo iba hacia la Villa Independencia (alejándose del fuego), pero cuando me di cuenta que íbamos a quedar atrapados (por el taco), tomé la decisión de darme la vuelta y salir al Troncal (desde donde venía el fuego) y después hacia Viña», relata ella. «Fue terrible. Básicamente me dijo que había cruzado las llamas», agrega Simón.
Esa maniobra arriesgada le salvó la vida, pero su casa y sus implementos de trabajo se quemaron. «No pude salvar nada. Eran ocho máquinas, cuatro convencionales para lavar pisos que valen como 600.000 pesos, dos vaculavadoras que valen 1.300.000 cada una y abrillantadoras grandes. Además, tenía como un millón de pesos en ceras y rodillos», cuenta Marcela.
Simón y su familia se enteraron el fin de semana de lo que le había pasado a Marcela. «Siempre hablamos por Facebook, Instagram, WhatsApp, siempre estamos en contacto. Tenemos una relación bien estrecha y yo le tengo mucho cariño. Mi mamá se va a enojar por esto, pero ella nos crió, porque mi mamá se iba temprano de la casa y llegaba en la noche, así que creamos un vínculo súper estrecho con la Marcela y ella le daba la tranquilidad a mis papás para trabajar, porque estábamos bien cuidados. Cuando vimos el incendio hicimos un catastro con la familia y los cercanos y nos enteramos que la Marcela, al igual que otra amiga mía, lo había perdido todo, así que nos pusimos de acuerdo para tratar de ir en su ayuda».
A pesar de saber de su problema, Simón no se había podido encontrar con su exnana en Viña del Mar, porque estaba despachando desde otros sectores. Pero este martes, cuando estaba en Canal Beagle (cerca de El Olivar), ella llegó donde él estaba transmitiendo en vivo y el abrazo entre ellos fue emocionante. «Yo cada vez que estoy trabajando en la región, la Marcela aparece a saludarme. Cuando la vi hoy (ayer) se puso altiro a llorar y le pedí al camarógrafo que mostrara para otro lado. Tratamos de darnos un abrazo lo más privado posible. Ella se quebró y yo me emocioné, pero tratamos que ese momento se viviera lejos de la cámara, pese a que justo estaba en vivo», cuenta Simón. «Tenía mucha pena, mucho dolor guardado», agrega Marcela sobre ese momento.
¿Cómo la vio, Simón?
«Está triste porque perdió todas sus máquinas de aseo, así que estamos haciendo una campaña para tratar de comprarle algunos de los equipamientos de aseo industrial que ella tenía. Vamos a tratar de darle la máquina más cara, para que empiece a reactivarse y a hacer su trabajo. Ella me decía que quería volver a trabajar rápidamente.
Hace un tiempo se le murió un hijo y ahora se le quemó la casa. La vida la ha golpeado duro, pero tratamos de darle un abrazo potente y tirarla para adelante».
¿Le hará la campaña en su Instagram?
«Sí, en @simonoliverosmg. Voy a hacer una convocatoria de plata y se la vamos a pasar a ella para que compre la máquina que necesita y para que tire para adelante. Un amigo ya me comprometió un aporte de 200.000 pesos».


