Voló desde Uruguay apenas supo de su muerte y este domingo llegó a su velorio
Es y será siempre una leyenda de la televisión, aseguró. Su papá Fernando y su tío Renaldo contaron cómo fueron los últimos días del actor.
Pasado el mediodía de este domingo, cuando el sol apenas entibiaba la parroquia Jesús Nazareno de avenida Manuel Montt, en Providencia, Ignacio, hoy de 46 años, llegó al lugar y se encontró con su papá, Fernando, y su tío Renaldo.
«Con mi abuelo, sobre todo los últimos años, fuimos muy compinches. Estaba muy lúcido», cuenta.
Juntos hicieron «Tango y vida», el último gran proyecto de su abuelo.
«Tuve ese privilegio, ese honor, de subirme a un escenario con él, y eso como artista no me lo quita nadie. Mi abuelo es y será siempre una leyenda de la televisión y del teatro latinoamericano. Haber estado compartiendo ese momento con él, haciendo los dos lo que amábamos, es algo que me va a ayudar para siempre».
¿Quedaron proyectos pendientes?
«Siempre que venía o hablaba con él, decía cuándo hacemos algo juntos , volvamos a hacer algo de tango . Él siempre me dijo que hacer lo que amaba le daba vida. Que el cariño del público al estar arriba de un escenario le daba vida. Como cuando hicimos el espectáculo de tango, el amor y el cariño de la gente, el aplauso, el reconocimiento y ese amor era todo para él».
Fue un actor muy querido.
«Hasta hoy y nos damos cuenta por las redes sociales. Lo único que tengo para con Chile es gratitud, gratitud y gratitud, porque el amor que demuestra la gente, su público, es algo que me emociona muchísimo. Gran parte de su vida vivió acá, 80 años de carrera y 45 en Chile, hizo lo que amó y el público siempre, y hasta el día de hoy, le da ese amor incondicional. Que te conozca todo un país, que ni siquiera es el tuyo, pero encima que te quieran es la definición de éxito. Mi abuelo siempre va a vivir en el corazón de todos los chilenos».
El padre de Ignacio, Fernando (69), llegó al velorio poco antes que su hijo. «Se pueden imaginar lo que uno siente, pero yo, por sobre todas las cosas, lo que quiero hacer es agradecer, agradecer a toda la gente que se ha manifestado, con sus expresiones de cariño. Son parte del reconocimiento y eso es algo muy importante. Es, en definitiva, la trascendencia que podemos tener todos los seres humanos. Yo, en nombre del viejo, quiero agradecer mucho al pueblo chileno. Nosotros ya somos más chilenos que los porotos».
Pese a estudiar medicina veterinaria, también siguió el camino artístico.
«Uno puede renegar de muchas cosas en la medida que va tomando conciencia, pero hay algo que uno no puede renegar, que son los genes. Somos una familia que se ha relacionado con la expresividad artística de alguna manera, mi abuelo era tenor lírico, mi madre fue bailarina y soprano, mis tíos pintores, mi padre actor. Es imposible salirse de eso y tenemos que estar agradecidos».
Los últimos días
Fernando cuenta que Walter «se fue apagando de a poco, pero siempre mantuvo algo muy especial, que lo tenemos toda la familia y que nos hizo muy bien de Chile, que es ironizar, reírnos, pasarlo bien, de ver siempre un lado positivo, un lado humorístico a la situación. Y el viejo creo que hasta el último momento siempre fue más o menos así, siempre optimista».
Mientras recibía saludos de actores como Esperanza Silva y Remigio Remedy, Renaldo Kliche, contó: «Tengo 44 años, soy el hijo menor de Walter Kliche. El hijo chileno. Somos cuatro hermanos: Guillermo el mayor; Ivana, que siempre estuvo presente; Fernando y yo, que también estuve presente».
¿Cómo estaba la salud de su padre?
«En las últimas dos semanas papá estuvo un poco más delicado, tuvimos unos exámenes donde se constató una deficiencia interna, sistémica. A la edad que tenía no era posible hacer diálisis, ni ese tipo de cosas».
¿Tenía enfermedades de base?
«No. Él siempre fue sano. Ya en el último tiempo empezó a presentar rasgos de senilidad propios de la edad. Pero en general tuvo una buena salud. Se operó de una peritonitis a los 74 años en Uruguay».
¿Dónde estaba viviendo?
«Estaba en un hogar donde lo querían mucho, lo atendían súper bien porque requería atención constante, entonces definimos con mi hermana tenerlo en un hogar para cuidarlo como correspondía».
¿Cómo era su padre?
«Un hombre distinguido, un caballero, un tipo estoico, un tipo noble. Como decimos los que tenemos sangre rioplatense, un loco lindo. Fue muy feliz y siempre estuvo muy agradecido de Chile. Recuerdo que cuando pequeño lo acompañaba a grabar al Canal 13, por eso vivíamos cerca, y él estaba siempre para los que lo paraban y le pedían un autógrafo».
Este lunes, a las 11 de la mañana, se realizará una misa en recuerdo de Walter Kliche en la iglesia Jesús Nazareno y luego su cuerpo será trasladado al Parque del Recuerdo, donde será cremado. «Sus cenizas las llevaremos a Montevideo. Serán esparcidas en el Cementerio del Buceo, donde están los restos de sus hermanos. Él quería volver a Uruguay», contó Renaldo.


