La periodista tiene una hija, Martina, de siete meses
Este lunes retoma Teletrece AM y acomodó las tomas de papa de su niña para volver a levantarse a las 4 de la mañana. Además cuenta con una red de apoyo todo terreno.
Hace siete meses que Natalia López se ha dedicado full a conocer, atender y regalonear a su hija, Martina. Pero ese maravilloso período, llamado postnatal, tiene fecha de vencimiento y para la periodista se cumple este lunes cuando vuelva a su labor en «Teletrece AM», el primer noticiero de Canal 13 que parte a las 6 de la mañana.
Cambio en las papas. Para retomar su trabajo sin preocupaciones extra, Natalia rearmó la organización de la casa familiar y empezó por acomodar algunos horarios. «Mi guagua toma una papa a las 12 de la noche y otra entre 4 y 5 de la madrugada. Lo que vamos a hacer, con mi marido (el productor de Canal 13 Alexis Zamora) es reacomodar esas papas», comparte López. Como el marido es un papá funcional, «él le va dar más temprano la que era en la medianoche, ojalá a las 11 y ahí yo estaré durmiendo. A las 3:30 podría despertar para darle a la Martina su papá y ahí ya me quedo despierta, me baño y me voy al canal».
Mediodía. La hora de entrada de Natalia al canal es a las 5 de la mañana. Desde la estación ella igual estará monitoreando lo que pase durante el día: «Mi marido tiene un horario normal de trabajo, no tan extremo como el mío, así que él va a estar con ella en la mañanas. Después viene mi mamá, que vive a cinco minutos de mi casa, y entre que llegue la persona que nos ayuda, él se prepara para partir a la pega». Y sigue: «Yo hago el noticiero y después hago el noticiero de la señal T13 en vivo. Después de eso me quedo un rato por si hay algo más que hacer y creo que pasado el mediodía, o quizás antes, esté lista para volver a la casa».
Reencuentro. De vuelta en casa, Natalia también tiene un plan: «Antes de que naciera la Martina dormía siempre una siesta de una hora al llegar a la casa. Ahora pienso aprovechar la siesta que ella toma, a las 14 horas, para sumarme». Y agrega: «Esa siesta va a ser fundamental, porque en la tarde tengo que funcionar igual. Espero dejar la comida lista para la semana. Ahí ella me acompaña, la pongo en el coche con música, porque le encanta y lo hago».
Tiempo extra. Por la tarde, Natalia tiene que estar conectada pues comienza la reunión de pauta con su equipo y salen algunas ideas. «Así que tampoco es que me pueda dormir a las siete de la tarde. Mi idea es, como siempre, esperar que llegue mi marido para vernos un rato también, sino no lo vería. Él llega normalmente a las 20 horas y ahí poder compartir. Aprovecho de ver el noticiero central y pienso ya estar durmiendo a las 22, 22:30 horas. Después de eso no puedo».
La clave
Lo más importante en el reacomodo de la periodista para el proyecto retorno, cuenta ella, «es mi red de apoyo. Antes de que quedara embarazada mi mamá se cambió de casa, lo hizo cerca de mí para vernos, porque me llevo muy bien con ella. Mi mamá tiene 64, hace yoga, es muy jovial y conoce perfecto la rutina de la Martina. Se la dejo a ojos cerrados. La persona que nos ayuda también quiete mucho a la Martina. Así que va a estar súper bien».
¿Eso le da más tranquilidad en esta vuelta?
«Sí, por ese lado sí, pero otro lado se me aprieta la guata. Si bien yo tengo una red de apoyo y la agradezco, porque sé que hay mamás que no la tienen, me da penita que no despierte conmigo todos los días. Pero estoy feliz de volver».
Está lista entonces.
«Por una parte tengo muchas ganas de volver y agradezco demasiado haber tenido la posibilidad de haber tenido este tiempo mágico con ella, pero uno echa de menos su vida. Yo la tuve en invierno así que no salimos mucho. Antes tenía días súper movidos, hacía eventos, actividades, y de un momento todo se frena por este proyecto que es el más grande de la vida, así que será bueno retomar».


