Álvaro Bellolio, exjefe de Extranjería, aborda polémicas declaraciones del fiscal de Tarapacá
Da lo mismo si el paso fronterizo está abierto o no, dice Bellolio al plantear que la política migratoria actual permite que extranjeros ilegales se queden en el país si no tienen antecedentes penales.
Este martes, el fiscal de Tarapacá Raúl Arancibia, se refirió a una situación de «descontrol» que se vive en la región fronteriza. El persecutor sostuvo que después de las 18 horas cuando cierra el paso fronterizo, «la gente pasa no más. eso es porque falta gente, porque probablemente no hay suficiente cantidad de gente en el turno de la PDI, tampoco hay Aduanas, etcétera. Entonces la gente espera para pasar a esa hora o llega a esa hora a la frontera, y pasa no más», describió Arancibia. Para el ex director del Servicio Nacional de Migraciones, Álvaro Bellolio, el problema en la frontera no se ha podido solucionar porque hay falta de voluntad política y excesiva ideología, más que falta de recursos.
El fiscal de Tarapacá dice que la migración irregular en el norte es una situación sin control, pero, ¿cómo lo veía usted cuando era jefe de migraciones?
«Era tremendamente difícil ver que a pesar de que se generaba una migración sin control, no había voluntad desde el Partido Comunista y el Frente Amplio para avanzar a un control fronterizo y terminar con la migración descontrolada. En los 4 años fueron 3 veces al Tribunal Constitucional, una para impedir que pusiéramos visa a los ciudadanos haitianos, para continuar con la migración desde el año 2016 con los vuelos LAW, después fueron por la ley de Migraciones para evitar poner visas, dificultar las expulsiones y no reconducir a quien ingresaba ilegalmente a Chile y, finalmente, para facilitar pedir refugio. A pesar de esto, igual se aprobó la ley de Migraciones, se logró crear el procedimiento de reconducción y no permitir el turismo laboral, esto que llegaran cientos de miles de migrantes como turistas y se quedaran en Chile, pero al cambiar de administración, quienes ponían los recursos para evitar las expulsiones y criticaban una migración responsable, hoy están a cargo y avanzan en su agenda de visas a cualquier extranjero que ingrese clandestinamente y que no tenga antecedentes penales».
La frontera con Bolivia es más complicada que las fronteras con otros países y coincidentemente no tenemos relaciones diplomáticas con ese país. ¿Cuánto cree que pesa eso a la hora de coordinar un trabajo de cooperación en la frontera?
«Históricamente no ha sido fácil la relación con Bolivia y controlar la frontera es difícil por el terreno, que es muy irregular, a diferencia del paso con Perú que es más plano. A su vez, la colaboración con Bolivia es considerablemente más compleja que con Perú y Argentina, solo recordar que se roban los autos en Chile y se los entregan a funcionarios públicos bolivianos, y además es mucho menos vertical con respeto a las políticas y órdenes del gobierno central, lo que dificulta la coordinación. Ahora bien, también suma que Bolivia no tiene mucho interés en detener el egreso ilegal de extranjeros, y que el gobierno actual tiene una admiración por la plurinacionalidad».
El gobernador Orrego tiene la tesis de que, hacía afuera, se tiene la impresión de que Chile es permeable tanto en materia de narcotráfico como de inmigración irregular, ¿comparte esa percepción?
«Definitivamente, y eso se ve en que ingresos clandestinos de estos últimos dos años (2022 y 2023) superan la suma de los 50 años anteriores, las expulsiones están en su mínimo, el gobierno ofrece dar visa a quien ingresa ilegalmente y normaliza quien trabaja sin autorización ni visa, y tiene una baja capacidad de gestión para expulsar».
¿Cómo usted afrontó esta situación cuando fue jefe de migración?
«Se recibió un Departamento de Extranjería con pocos funcionarios, y se logró crear un Servicio de Migraciones, 26 vuelos de expulsión, 9 vuelos humanitarios, poner visado a ciudadanos haitianos y venezolanos debido al alto número de sobre estadía, aprobar una ley de Migraciones siendo minoría en el Congreso. Cuando entró en vigencia la ley, el 12 de febrero del año 2022, se empezaron a reconducir extranjeros que ingresaban clandestinamente, pero al cambiar la autoridad, el nuevo discurso fue el de no expulsar -llevan 368 expulsiones por ingreso clandestino con 98 mil ingresos ilegales- y el de generar procesos biométricos para darle visa a quien ingresa ilegalmente al país».
El fiscal regional de Tarapacá dijo que se necesitaba una policía potente en la frontera, ¿qué características debiera tener un policía de frontera?
«Primero que todo, es inentendible que el gobierno prohíba devolver a Bolivia a los extranjeros no bolivianos que ingresen por ese país, que han sido más de 70 mil en estos dos años. A su vez, cuando hicieron el reglamento de la ley de Infraestructura Crítica prohibieron que las FF.AA. devolvieran a quien ingresa ilegal. Por lo tanto, la policía debe tener facultades concretas para detener y devolver inmediatamente a quien no respeta la ley».
¿Cree que extender el horario de trabajo en la frontera contribuiría a solucionar el problema?
«Acá el problema es de las señales que se entregan. Si la actual administración fuera más clara en decir que quien ingresa clandestinamente no puede trabajar en Chile, entonces, sería necesario mejorar las condiciones para el ingreso legal al país. Ahora bien, con la política migratoria, la ministra Tohá ha sido clara que quien no tiene antecedentes penales, ingresa clandestinamente y sin tener autorización se consigue un contrato de trabajo, le van a dar una visa. Con eso, da lo mismo si el paso fronterizo está abierto o no».
Pero finalmente las señales políticas son una cosa y las medidas concretas otra cosa. ¿No cree que ampliar los horarios ayudaría?
«Los pasos fronterizos pueden estar 24 horas abiertos, pero si los extranjeros no tienen visa porque es más fácil entrar ilegal y regularizar, da lo mismo el horario».


