Los acereros derrotaron 1-0 a Ñublense en los descuentos y amargaron el triunfo de Cobresal
Hemos formado un grupo muy lindo y lo único que le decía a mis compañeros era que lo dejaran todo hasta el último minuto. Parece que si no se sufre no vale, dijo Gabriel Castellón
Euforia, desahogo, alegría total. Así fue el descenlace de la montaña rusa de emociones que vivió Huachipato, desde sus jugadores hasta sus hinchas, en el estadio Nelson Oyarzún de Chillán, donde derrotaron por la cuenta mínima a Ñublense en los descuentos, estirando la definición del torneo hasta la última fecha y dejaron a Cobresal, en el norte, con una rara sensación que pasó de la euforia a una alegría contenida.
De forma casi paralela, ambos equipos pasaron a ganar sus respectivos partidos en los descuentos.
En Chillán, Huachipato había intentado de todas las formas atacar directamente el arco defendido por Nicola Pérez, pero sucumbía en los últimos metros.
A medida que avanzaba el reloj, e iban llegando noticias desde El Salvador, donde al puntero se le complicaba la tarea ante Universidad de Chile. Los mineros alcanzaron a estar seis minutos arriba en el marcador, en el segundo tiempo, y luego pasaron a estar abajo, antes de empatar y darlo vuelta.
Por eso, desde las tribunas visitante del estadio chillanejo, la parcialidad acerera se tomaba la cabeza con la chance que dejaban escapar los muchachos.
A los 96 minutos llegó el tan ansiado gol. Maximiliano Rodríguez, el joven delantero centro de los acereros, de solo 23 años, se mandó una patriada y aguantó como pudo en ofensiva a los defensas rojos.
Cuando estuvo dentro del área, aguantó la marca y sacó un remate que bloqueó Enzo Guerrero. El balón volvió a quedarle a la visita, que vistió de blanco, y tras un centro desarmado de Felipe Loyola, que encontró la cabeza de Cris Martínez, le llegó entonces otra vez a Rodríguez.
El balón venía cayendo, bombeado, para el delantero, que sin mucha marca, se pudo acomodar para cabecear y tener la suerte de su lado.
El balón le rebotó en la mano al defensor Enzo Guerrero, quien había entrado hacía minutos, y se metió en la portería para desatar el festejo total de los jugadores y la parcialidad acerera, que se trasladó en masa a Chillán en 15 buses.
Gabriel Castellón, uno de los líderes del plantel, se mandó un partidazo con varias atajadas clave, y tras el pitazo final se desplomó entre sus brazos, emocionado, soltando un par de lágrimas.
«Somos todos los que estamos esforzándonos por este sueño, por esta ilusión. Hemos formado un grupo muy lindo y lo único que le decía a mis compañeros era que lo dejaran todo hasta el último minuto. Parece que si no se sufre no vale. Por algo es el deporte más lindo, que no te da certeza ni término hasta el último minuto», dijo tras el triunfo el meta, que prometió que jugarán como una final la última fecha ante Audax Italiano en el estadio CAP, donde pueden ser campeones. Están a solo dos puntos de Cobresal, que visitará a Unión Española.


