El historiador que echa abajo el mito de Hitler

Fecha:

Thomas Weber hace pedazos todo lo que se sabía del Führer en su libro Hitlers First War

Erase una vez el historiador Adrian Gregory, de la Universidad de Oxford. Érase también el historiador Thomas Weber, de la Universidad de Aberdeen. Ambos conversaban de lo humano y lo divino. Hablaban, en realidad, de Hitler y las guerras mundiales. Hasta que Gregory le dijo a su colega que nadie se había molestado en revisar unos documentos que  se guardan en el Archivo de Guerra de Baviera, en Alemania.

La historia afirma que Hitler fue un aguerrido hombre en el frente de  combate. Algunos le atribuyen haber capturado a    quince soldados enemigos  sin ayuda. En 1914 recibió  la Cruz de Hierro de segunda clase y, cuatro años más tarde, la de primera clase. Ascendió sólo hasta cabo, porque sus superiores encontraban que carecía de don de mando. Trabajó como mensajero esquivando bombas y llevando información a la mismísima línea del frente. Era antisemita. Eso dicen los libros.

Hasta ahora.

Weber desmiente categóricamente todo eso y se esmera en ello en su libro «Hitler's First War», que fue editado en Inglaterra este jueves.

Como si nada, con él   quiere reescribir la historia, tras seguir el consejo de su colega de Oxford y encontrarse con varias sorpresas. «En el Archivo de Guerra de Baviera me di cuenta de que la mayoría de los documentos relacionados con el regimiento de Hitler fueron agrupados en otro lado y por lo tanto no eran conocidos. Creo que eso sucedió porque los historiadores antes no habían buscado bien» dice Weber desde Escocia, donde vive.

«Todos son archivos importantes pues incluyen cartas confiscadas a los soldados, lo que me permitió averiguar más sobre lo que realmente sucedió en el regimiento donde prestó servicios Adolf Hitler», añade el académico, entusiasmado.

-Un trabajo detectivesco.

-Exacto. Y pedí ayuda en la prensa para ubicar a las familias de los veteranos del regimiento de Hitler. Un número sorprendente de personas me contactó y me ofreció cartas, diarios y otros documentos que me permitieron adentrarme con detalle en aspectos desconocidos de la vida del líder nazi.

-Se supone que Hitler escapó de Austria para no luchar en su ejército.

-Eso es correcto.

-¿Entonces por qué peleó en las fuerzas alemanas? ¿No huyó de cobarde?

-La respuesta es casi con certeza que él no quería servir en el ejército de los Habsburgo, porque como pangermano, Hitler odiaba el carácter dinástico y multiétnico del imperio austro-húngaro. De hecho él se veía a sí mismo como un alemán y no pensaba que un    imperio se pudiera mantener unido por una dinastía sin un carácter nacional claro.

-¿Qué hicieron los nazis para ocultar el verdadero pasado de  Hitler?

-La historia corta es que los nazis usaron el pasado como soldado de Hitler como mito fundacional del movimiento. Para esto Hitler tenía que aparecer como un soldado valiente y querido, entre otras cualidades. Eso implicaba que hubiera tenido experiencias que le permitieran desarrollar las ideas nacionalsocialistas. El problema para los nazis era que el pasado real de Hitler era muy diferente.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que las historias de guerra de Hitler eran su talón de Aquiles y podían exponer al futuro Führer como un fraude. Por eso los nazis encubrieron de forma tan rígida la historia real. Aunque hay otra razón para considerar: en la segunda mitad de la década del 20, Hitler y los nazis se dieron cuenta de que menos del 3% de los alemanes los apoyaban.
-Había que ganarse ese respaldo de alguna manera.

-Exacto, y para eso decidieron buscar más allá de sus seguidores más leales y comenzaron a hablar sobre su deseo de construir una sociedad nueva, apelando a la camaradería de las trincheras, discurso que (según ellos) podría acercarlos a la izquierda. Los nazis cambiaron la historia según sus necesidades políticas incluso hasta 1933, cuando Hitler asume en la Cancillería.

-Si no fue en la Primera Guerra Mundial, ¿cuándo Hitler desarrolló su odio hacia los judíos?

-Difícil decirlo. Yo creo que él ya había desarrollado algunos sentimientos antisemitas durante su estadía en Viena y en el curso de la guerra, pero no fueron expresados de forma abierta. Hitler seguramente maduró su odio hacia los judíos (y sus ideas políticas en general) en el verano de 1919. El verdadero problema es que sabemos muy poco sobre este período. Mucho de lo que cremos saber es en realidad poco confiable.

-¿Ha hablado de sus investigaciones con otros historiadores? ¿Qué le dicen ellos?

-Por supuesto, con muchos. Sin ellos no hubiera podido desarrollar mis ideas. La mayoría fueron muy colaboradores y ter-minaron siendo un enorme aporte. Algunos fueron críticos. Es divertido ver que cuando sale un nuevo libro a la venta, aparecen personas diciendo que todo lo que aparece en el texto es nuevo y otras que aseguran todo lo contario.

-Es la envidia. ¿Qué piensa ahora? ¿Debemos reescribir la historia tras sus descubrimientos?                                \

-Sí. Creo que debemos volver a mirar lo que sabemos acerca de cómo Hitler fue «construido» y el rol que jugó la Primera Guerra como herramienta de propaganda. También debemos preguntarnos qué efecto real tuvo la guerra en la politización, radicalización y embrutecimiento de la gente.

-¿Qué sugiere usted?

-Mi libro sugiere que, al menos en el caso de Alemania, la Primera Guerra Mundial no tuvo este efecto. También argumento que la demanda del Presidente Woodrow Wilson, de Estados Unidos, y de los vencedores de la Primera Guerra por la abolición de la monarquía en Alemania minó (y no ayudó, como ellos pensaban) el éxito de la democratización germana. Guillermo II debía irse, y en eso debieron insistir los vencedores, no en la abolición de la monarquía como una institución.

-Usted ha dicho que nunca quiso escribir sobre la vida de Hitler. ¿Por qué?

-Por mucho tiempo pensé que se había dicho todo sobre Hitler -en particular en la soberbia biografía de Ian Kershaw- y que lo que realmente no sabemos es cómo controló al Tercer Reich. Por eso pensaba que no tenía nada original que decir, pero me di cuenta de que todo lo que creemos saber sobre Hitler y la Primera Guerra Mundial está basado en «Mi Lucha», las memorias de sus amigos y la propaganda nazi. Es insatisfactorio que confiemos en Hitler y sus propagandistas.

-¿Por qué Hitler es tan atractivo para los historiadores?

-¿Te refieres a la fascinación que ejerce el Tercer Reich y Hitler?

-Sí, eso.

-Creo que hay muchas respuestas, pero una es que Alemania antes de los nazis era el país más culto del mundo. Por eso es tan impresionante que fuera ese mismo país el que produjera un régimen que llevó al mundo a niveles nunca vistos de genocidio, limpieza étnica y guerra. La gente no tiene problemas en imaginarse a culturas tribales cometiendo tropelías
(una mirada guiada  por el «racismo moral» del que habla el  profesor Avishai Margalit), pero encuentra incomprensible que un país como Alemania sea la fuente de asesinatos masivos.

-¿Y el Holocausto? ¿Y la guerra misma?

-Bueno, es cierto que todavía estamos parados a la sombra de la Segunda Guerra Mundial y Hitler. Las repercusiones de esa guerra y los nazis son mucho más directas en Europa (salvo Gran Bretaña, que no fue ocupada) y eso todavía es un asunto que impacta en nuestras vidas y en quiénes somos. No será sorprendente, pues, que la persona que está al centro de toda esta historia sea aún sujeto de una fascinación incombustible.

-Hitler termina siendo un personaje fascinante.

-De alguna manera Adolf Hitler fue una figura unidimensional y a la vez un personaje muy complejo. Por ello, a pesar de las millones de páginas escritas sobre él o sobre la Alemania nazi, seguimos sin saber con certeza qué rol jugó exactamente el llamado Führer en la creación del Tercer Reich (el clásico debate entre los «intencionalistas» y los «estructuralistas») o cuándo y por qué Hitler decidió el Holocausto.

Del bautismo de fuego al colapso

En «Hitler's First War» se abordan distintos momentos de la participación de Hitler en el conflicto de 1914-1918.
«Bautismo de fuego», capítulo 2. «Alrededor de las 6 de la mañana del 29 de octubre de 1914, Hitler y sus camaradas llegaron a destino. Apenas tomó su rifle, se vio rodeado de tumbas alemanas con los cascos de los soldados caídos. Una señal clara de que la primera guerra de Hitler había comenzado».

«Sueños de un mundo nuevo», capítulo 4. «El 5 de febrero (de 1915), Hitler escribió a un conocido en Munich, Ernst Hepp: ‘Estoy muy nervioso. Todos los días estamos bajo fuerte fuego de artillería, desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde. Eso basta para arruinar los nervios incluso al más fuerte'».

«Sueños de un mundo nuevo». «Mientras el soldado Hitler pasaba la batalla en el comando postal, cientos de metros detrás del frente, los hombres de su regimiento debían cruzar el bosque, que se había convertido en un pantano. Ahí muchos debían dejar sus botas, que quedaban pegadas en el fango, y avanzar descalzos».

«Colapso», capítulo 7. «El 5 de octubre (de 1916), una pequeña granada explotó en la trinchera (.) Un trozo golpeó a Hitler en su muslo izquierdo (.)

Nadie murió, a diferencia de lo que contaba la propaganda nazi. Hitler nunca fue herido en la cara ni estaba en una trinchera del frente de combate, como todavía algunos dicen».

l «En la sombra del Som-me», capítulo 8. «No existen fuentes contemporáneas que registren ninguna expresión antisemita de Hitler en tiempos de guerra. Aparte de las declaraciones míticas de ‘Mi Lucha', los únicos indicios que sugieren que Hitler era antisemita en esos años son tres registros hagiográfi-cos de ex camaradas, que fueron publicados recién en los treinta».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...