Daniela Zúñiga se impuso sobre 200 concursantes entre los mejores maestros pizzaiuolos
Como tenía cero expectativa de ganar, cuando comenzaron a dar los resultados yo estaba distraída, cuenta.
La gracia la hizo Daniela Zúñiga, 35 años, quien el 19 de junio pasado obtuvo el primer lugar en la versión 21 del «Campionato Mondiale del Pizzaiuolo», en la categoría Stg, dedicada a la pizza Margherita, la más importante del concurso. Fue tal la sorpresa, que la noticia apareció destacada en canales de televisión y medios italianos.
Zúñiga, quien es dueña de la Pizzería Massa Mia, cuenta que fue una odisea concursar. «En la agencia me dijeron que no habían vuelos para la fecha estipulada, así que tuve que viajar antes y alojar en la casa de la mamá de un amigo italiano. Luego no tenía dónde preparar la masa ni tampoco un refrigerador para dejarla leudando, porque en esos días hubo 40 grados. Al final, preparé todo arriba de una micro que estaba dispuesta en el recinto del concurso y pedí en un hotel que me dejaran guardar la masa en uno de sus refrigeradores», relata.
Finalmente llegó el día en que tuvo que presentar su pizza a un jurado compuesto por los maestros pizzaiuolos más reputados de la ciudad. Su turno de presentación fue el 124.
«Es todo muy riguroso. El jurado pregunta por los insumos, que deben ser todos italianos; por la forma en que leudaste la masa, por tú técnica de amasado, etc. Luego debes hornear la pizza delante del jurado en un horno napolitano sobre los 450 grados entre 60 y 90 segundos, y para eso se debe girar y aplicar una técnica muy especializada porque no se debe quemar. Luego la prueban», relata.
«Como tenía cero expectativa de ganar, cuando comenzaron a dar los resultados yo estaba distraída. Dieron mi nombre y me di cuenta que era real, que era yo la ganadora de un concurso donde participan los mejores pizzaiuolos del mundo y de Italia», dice.
El golpe a la cátedra fue mayor aún si se tiene en cuenta que nunca una mujer había ganado el premio ni tampoco alguien que no fuera italiano. Por cierto, recuerda Zúñiga, los pizzaiuolos napolitanos no se lo tomaron con mucha alegría. «Tienes que pensar que son personas que heredaron el oficio de sus tatarabuelos y nadie nunca les había ganado», dice.
Daniela describe la pizza con que ganó: «Lleva la masa, tomate pomodoro, mozzarella fior di latte, albahaca fresca y aceite de oliva. Lo clave es el origen de los insumos, la técnica de leudado, como la amasas y la forma de hornearla.
La harina debe ser italiana y dura, para que resista el estiramiento; debe quedar fina y luego subir en el horno. El tomate es pomodoro italiano y no va con salsa cocida, sino que crudo y solo se muele. Luego se hornea», describe Zúñiga, quien de profesión es ingeniera agrónoma y aprendió de modo autodidacta hace 10 años viendo recetas en YouTube.
«Luego de eso, hace un año y medio, tomé una masterclass en Chile con el pizzaiuolo italiano Danielle Gagliota, a quien le debo todo por sus enseñanzas», agrega.
Un dato útil para cerrar: la pizza con que ganó Zúñiga cuesta $10.000 en su local.


