Hay 19 personas detenidas acusadas de extorsión y otros delitos
Miembros de esa organización se tomaban sus locales para sus negocios de droga, explotación sexual y extorsión. A los locatarios apenas les dejaban quedarse con la recaudación por el alcohol.
Había una hora en los locales del barrio Bellavista en que los parroquianos habituales comenzaban a retirarse y empezaban a llegar otros. Los nuevos no iban a tomar. Se quedaban sentados, conversando entre ellos, sacando cuentas, transando productos. Básicamente haciendo negocios, ninguno legal.
Según la policía, ocurrió así durante meses -no se ha precisado cuántos-, tres o cuatro noches por semana. El Tren de Aragua hacía a un lado a los dueños de los bares y discotecas sin disparar un tiro; simplemente ocupaba los rincones y se dedicaba a hacer sus negocios.
Al final de cada madrugada, al dueño del local le permitían quedarse con la recaudación de las cervezas y del trago fuerte, poco más que una limosna. Los suculentos montos obtenidos por los negocios ilícitos, en cambio, viajaban a Colombia.
Antes pasaban por un proceso para blanquearlos. Empresas de papel que luego convertían esa plata en criptomonedas o dinero supuestamente lícito que viajaba al país cafetero.
Allí los recibía Carlos «Bobby» Gómez, el líder del Tren de Aragua en Sudamérica, quien está recluido en una cárcel de Bogotá a la espera de que se concrete su extradición a Chile.
Muchos ceros
«Estamos hablando de una cifra superior a los $78.000 millones que salieron de nuestro país», dijo Héctor Barros, fiscal regional de la Fiscalía Metropolitana Sur, luego de confirmar la detención de 19 personas venezolanas vinculadas a delitos de extorsión, contrabando, lavado de activos, asociación ilícita para el lavado de activos y asociación criminal.
«Es uno de los mayores lavados de dinero que hemos visto en nuestro país, vinculado al Tren de Aragua. Yo diría que es la primera vez que les pegamos donde ellos más lo resienten, que es el patrimonio», agregó.
Entre los detenidos, aseguró Barros, está Carlos Pérez Asencio, un venezolano de 33 años que trabajaba como ejecutivo en el Banco Santander y que la fiscalía cree que era el encargado de las operaciones financieras para blanquear.
Cómo se delataron
La investigación en torno a este negocio de millones comenzó hace dos años, con un violento hecho de sangre.
Ocurrió en 2024, a más de 34 kilómetros de los bares y luces bajas del barrio Bellavista. En una parcela perdida en la ruralidad de Lampa, durante una concurrida fiesta, un pistolero apodado «El Barba» desenfundó su arma para enviar a cinco de los asistentes al otro mundo.
Tras varios meses de análisis, el Ministerio Público llegó a la conclusión de que el quíntuple homicidio había sido un choque frontal con una banda rival del Tren de Aragua, que tuvo la osadía de no pedirle permiso a la organización venezolana para hacer su fiesta. El tiroteo fue, en el fondo, un ajuste de cuentas y el pago sangriento de una extorsión.
Según Barros, «todo partió con ese quíntuple homicidio. Allí se abrió una investigación vinculada inicialmente a fiestas de música electrónica donde se hacían extorsiones. También se vinculaba a la venta de drogas, explotación sexual y contrabando de vehículos».
El drama total
Esa misma gente -son 19 detenidos, todos venezolanos- es la que está vinculada a lo que ocurría en los locales nocturnos de Bellavista.
Cuenta Cristian Sepúlveda, jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado (Brico) de la PDI, que lo ocurrido en ese sector fue una nueva forma de operar del Tren de Aragua.
En la geografía del crimen organizado, explica, lo común es que los extorsionadores cobren a sus víctimas una «vacuna», que es como le dicen a una especie de tributo para asegurarles tranquilidad y seguridad. Si el locatario de turno no paga, simplemente lo amenazan o lo matan, como ocurrió en la fiesta de Lampa.
En Bellavista era todo incluso más brutal, si es que eso es posible.
«La extorsión que hacía esta célula del Tren de Aragua, más que dejar que la persona ejerciera su actividad comercial, controlaba y tomaba posesión completa de la actividad. Todo comenzaba con una amenaza de extorsión a través de un llamado. Y cuando la persona no cedía, se procedía a la violencia instrumental, hasta llegar a lesiones graves, uso de armas de fuego y homicidio, como ocurrió con el hecho que originó esta investigación», finaliza Sepúlveda.
El drama era total. Los locatarios, sin poder hacer nada, tenían que entregar el control de sus locales a este grupo de crimen organizado que el domingo enfrentará, en una audiencia de formalización, a la justicia.
Mucho oro
La mayoría de los miembros de las organizaciones criminales en el mundo -y el Tren de Aragua no es la excepción- utilizan la religiosidad o la espiritualidad como una última y desesperada forma de redención. Algunos le rinden un culto frenético a la Santa Muerte; otros levantan altares clandestinos a Jesús Malverde, a la Virgen de Montserrat o incluso al mismísimo Jesucristo. Entre los allanamientos realizados por la PDI este martes, en los domicilios de las 19 personas detenidas, los policías encontraron decenas de figuras de Jesucristo, todas forjadas en oro macizo. Además, los funcionarios encontraron máquina POS para cobrar y miles de pesos en efectivo.



