El último zar de Rusia se lo regaló a su madre antes de ser fusilado
Está hecho de cristal de roca tallada, platino y 4.500 diminutos diamantes. Además, luce una pequeña canasta removible de flores de cuarzo engastadas con diamantes.
Su historia es más o menos rocambolesca. Y su valor es sideral: ha sido comparado con la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci. Resulta que la Casa de subastas Christies de Londres lo ofreció y un comprador no identificado se lo llevó por 30,2 millones de dólares, según publicó la agencia AP. El nombre de la joya: Huevo de Invierno.
Es una alhaja exquisita. Mide 10 centímetros de altura, está hecho de cristal de roca tallada, su superficie exhibe símiles de copos de nieve hechos con platino, y 4.500 diminutos diamantes. Dice también AP que el huevo se puede abrir, dejando a la vista una pequeña canasta removible de flores de cuarzo engastadas con diamantes de talla rosa, añade la Deutsche Welle.
Su historia se remonta a 1913, cuando el entonces emperador de Rusia, el zar Nicolás II, se lo encargó a la marca de joyas Casa Fabergé, fundada en 1842 precisamente en San Petersburgo, Rusia. Nicolás II seguía una añosa tradición familiar. Entre 1885 y 1917, el artesano Peter Carl Fabergé y su empresa diseñaron más de 50 huevos para la monarquía rusa. Cada huevo es único.
La tradición la inició el zar Alejandro III (1845-1894), quien cada año regalaba en Pascua un huevo a su esposa.
Su sucesor, Nicolás II (1868-1918, cuando fue fusilado con toda su familia) encargó el Huevo de Invierno para regalárselo de su madre, María Feodorovna, en 1913. Fue uno de los dos huevos diseñados por la artista Alma Pihl.
El otro, señala AP, fue destinado a la colección de joyas de la familia real británica.
Revolución Rusa
Con la llegada de la Revolución Rusa, en 1917, la familia del zar, los Romanov -gobernaron el país durante 300 años- fueron derrocados y todos sus bienes, incluidas las joyas, fueron confiscados. En 1920, el gobierno soviético, urgido por la falta de liquidez en su hacienda pública, decidió vender el Huevo de Invierno, junto con otras joyas, que se hallaban en el Museo Hermitage. Fue adquirido por el anticuario londinense Wartski, según la Deutsche Welle, por la bajísima suma de 600 dólares. Luego, en 1934, fue comprada por un coleccionista británico en 2.000 dólares.
Entre 1975 y 1994 su rastro se perdió. Apareció ese año en una subasta, también de Christies. Lo adquirió alguien en nueve millones de dólares. En 2002, la misma casa de subastas lo volvió a rematar, esta vez, en 9,5 millones de dólares: récord mundial para una joya Fabergé.
Este fue superado el año 2007, cuando el Huevo de Invierno fue rematado en 11,8 millones de dólares. Finalmente, el reciente remate, en 30,2 millones de dólares, lo deja como el récord de valor para una pieza proveniente de la Casa Fabergé.
Según AP, Margo Oganesian, jefa del departamento de arte ruso de Christies, calificó el huevo como «la Mona Lisa de las artes decorativas», un ilustrísimo ejemplo de artesanía y diseño. En total, Fabergé creó 50 huevos para los Romanov: hoy existen, con certeza, 43, la mayoría en museos. Y siete de estos 43 están en manos de privados.
¿Recuerda la excelente serie «Peaky Blinders», que trata sobre la familia de mafiosos ingleses de los barrios industriales de Birmingham que se hicieron fuertes y poderosos tras su regreso de pelear como soldados en la Primera Guerra Mundial? Pues, hay una historia referida a estos lujosos huevos. En el «capítulo del huevo de Fabergé» de la temporada 3, específicamente los episodios 3.5 y 3.6, los Shelby se involucran en el robo de este valioso objeto para la mafia rusa. En el episodio 3.5, el robo tiene lugar y la historia se complica cuando Thomas Shelby sospecha que ha habido una filtración y posterior traición.
Se tragó un Fabergé
Curiosamente, otro huevo Fabergé dio que hablar estos días. En Nueva Zelanda, contó CNN, un tipo fue acusado del robo de un huevo Fabergé. Era de altísimo lujo, lleno de preciosidades, y aparentemente, el tipo lo tomó y se lo tragó. El hecho ocurrió en la ciudad de Auckland. Fue en la mañana, y los dependientes de la tienda llamaron de inmediato a la policía, que tomó detenido al hombre de 32 años.
En una declaración pública, la policía informó que el tipo ha sido monitoreado constantemente para evaluar su estado de salud. «Dado que este hombre está bajo custodia policial, tenemos el deber de continuar vigilándolo debido a las circunstancias de lo ocurrido», informó el comunicado.