Eduardo Guerra bajó desde el cerro hasta el campamento
A las 14.20 horas los sondajistas encontraron los manuscritos. Bueno, mi jefe me mandó para acá y me dijo anda y cuéntalo, contó.
En el campamento sopla el viento tibio que levanta la tierra. Es hora del almuerzo, pero la sensación es otra, hay una contenida alegría. Las noticias bajan rápido desde el cerro que atrapa a los mineros, hasta la microsociedad donde están las familias.
No hay certezas de nada, pero síánimo. Pero la gente se empieza a agitar, porque temprano en la mañana bajó de boca en boca la noticia de que la sonda que iba más avanzada horadando la roca dura había pasado en banda, es decir, daba con un espacio amplio con aire a los 688 metros.
Y que claro, tal como se vería más tarde en el video de Codelco, el ministro Golborne y Andre Sougarret, ingeniero a cargo de los sondajes, diría «están vivos» tras escuchar sonidos desde la profundidad.
Pasadas las dos de la tarde ocurre lo impensado. Se ve bajar del cerro a tres trabajadores con cascos, corriendo, levantando tierra, con tanta velocidad y excitados, que, cual atletas, saltan las vallas de seguridad y llegan al campamento.
«Yo los vi bajar. Llegaron hasta donde una familia para avisarle que estaban con vida, pero que se quedaran piola. Con la emoción la gente no se contuvo y comenzaron a aplaudir y a abrazarse, y se desparramaron todos, a hablar por celular y comenzamos a llorar», recuerda emocionada Carola, de 25 años, hija de Franklin Lobos.
Uno de esos tres hombres empolvados era Eduardo Guerra, quien había estado en el grupo privilegiado que, a las 14.20, vio el mensaje de Mario Gómez adherido en el metal. Entonces, revolucionado, quiso ser el primero en compartir la buena nueva.
«Sí, están vivos. Mandaron un mensaje que están todos bien. Bueno, mi jefe me mandó para acá y me dijo anda y cuéntalo no más», recordó Guerra con voz bien trabada, un poco reacio a que se conociera que había filtrado la noticia más importante en muchísmo tiempo. «Éramos 175 operarios, la brigada de rescate, fue un trabajo en conjunto. Gracias a todos, logramos este éxito», explicaba Guerra, casi en estado de shock.


