Zamorano estaba bien enojado, contó Ramón Farías
El equipo Blanco liderado por el Matador se impuso por 11-8 a lo: Rojos, comandados por el ex Pichichi.
Son las 14:50 horas y el Caupolicán está repleto para ver el futsal de la Teletón. De un lado está el equipo Blanco liderado por Marcelo Salas, que entre otras figuras cuenta con Rodrigo Goldberg y el ministro Laurence Golborne, y del otro está el equipo Rojo comandado por Iván Zamorano, quien es acompañado por el actor Tiago Correa y Carlos Caszely, por nombrar algunos.Es un partido con mucha chacota entremedio. Eso sí, hay dos que se lo toman más en serio que los demás: Iván Zamorano y Marcelo Salas, a quienes, queda demostrado a poco andar, no les gusta perder ni jugando a las bolitas.
Se disputa el primer tiempo y viene lo inevitable. El Matador va embalado con pelota dominada hacia el arco defendido por Daniel Morón y Bam Bam lo para en seco con una trancada que deja a su rival sentadito en el suelo. A Salas no le queda otra que reírse. Pero trama su venganza.
El segundo tiempo ya está en marcha y cuando Bam Bam encara con la vista fija en la pelota, aparece por detrás como una flecha el Matador para quitarle la bola, quizás con más fuerza de lo necesario, pero limpiamente. La escena enciende el Caupolicán y también a Zamorano, quien se queda reclamando al aire y luego las emprende contra Carlos Chandía. «¡Pero si me empuja!», le grita al juez.
«Zamorano se lo tomaba en serio. Si estaba bien enojado al principio porque estaba perdiendo», contaría Ramón Farías tras el partido en que los de blanco se impusieron por 11-8 a los rojos. «Siempre he sido un ganador», dijo Salas al ser consultado por las ganas que le puso al encuentro. «Los dos querían ganar», aportó, más salomónico, Carlos Chandía.
Al final, al menos en la cancha, los dos ídolos no se despiden. Cada uno se va por su lado. No hay mala onda aparente, pero ninguno de los dos se esfuerza mucho en buscar al otro. Para la estadística quedará que esta vez ganó el Matador.
Rodrigo Hinzpeter no vio una sin sus lentes
Duelo de ministros: Golborne se llevó el trofeo para la casa
«Ha sido un gran año», dijo el titular de Minería.
Resultaba raro ver al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, sin sus tradicionales lentes tipo Harry Potter. Así se presentó en la cancha del Caupolicán para defender al equipo rojo y siendo honestos, aunque el hombre puso harto corazón en defensa, no vio una y hasta se fue al suelo sin que ningún rival intentara acercarse a él. Lo que provocó la inmediata risa de los presentes.
Muy diferente fue el caso del titular de Minería, Laurence Golborne, quien a estas alturas convierte en oro todo lo que toca. El político mejor evaluado por la ciudadanía jugó por el equipo blanco y adivine qué cuadro ganó: el blanco pues, cuál otro.
Y como era el capitán, le tocó recibir la copa y levantarla como todo campeón.
Minutos después de recibir el trofeo el hombre seguía dando vueltas por la cancha sacándose fotos con sus fans, sonriendo a todos y dándole un abrazo a quien se lo pidiera. A esas alturas andaba con una ondera polera blanca puesta al revés y con los botones desabrochados mostrando su pelo en pecho.
«Soy el capitán, pero yo soy jugador de equipo. Ellos juegan y yo me llevo la copa», dijo muerto de la risa.
-¿Qué año el suyo ministro?
-Sí. Ha sido un gran año.
Es lo que alcanza a decir antes que un niño con una cámara le pida que mande un saludo para la gente de Tomé. Y, era que no, lo manda.
Las musas de Chandía
Carlos Chandía, como buen árbitro, se acostumbró por años que le gritaran de todo desde la galería. Por eso ayer, cuando entró a la cancha acompañado por tres chicas ligeras de ropa y muy bien dotadas, estaba en otra. El mejor imitador de Quico que haya visto Chile, bromeó con todos y mostró una que otra amarilla. Sobre sus musas tuvo la siguiente reflexión: «Siempre nos insultan y tenemos la culpa de todo, una vez que nos toque a nosotros». Se reía solito.


