Fuera de protocolo, el ahora exmandatario le entregó una carta al recién asumido Presidente de la República
El Presidente Kast agradeció la carta y prometió leerla en casa, contó la senadoraPaulina Núñez, testigo de la escena.
Haciendo honor a la histórica tradición de amistad cívica de los cambios de mando en Chile, Gabriel Boric y José Antonio Kast se pusieron a charlar distendidamente en la tercera del salón plenario del Congreso Nacional, en Valparaíso, como si organizaran un asado o dialogaran de cualquier asunto trivial. Relajados, sonrientes, así al menos se vio por la transmisión televisiva oficial, como si nunca hubiera existido la polémica del cable chino que los hizo cortar relaciones hace menos de dos semanas.
Un minuto de confianza que se produjo en plena ceremonia de traspaso de mando, exactamente a las 12:27 horas, cuando José Antonio subió al punto antes descrito para recibir la banda presidencial con el escudo nacional bordado con hilos de oro, de manos de la nueva presidenta del Senado Paulina Núñez (RN), testigo en primera persona del momento en el que, el ahora exprimer mandatario Gabriel Boric, saludó con un buen apretón de manos a su sucesor y lo tomó del brazo derecho, para hablarle afectuosamente, y luego entregarle un misterioso papel, escena que generó especulaciones diversas entre los invitados al acto.
Respeto
Sorpresivamente y fuera del protocolo, Boric tomó de la mesa un papel blanco que luego él mismo confesara posteriormente, se trata de una carta (de la que hasta ahora no se conoce su contenido). Kast la tomó con su mano izquierda y se la guardó en un bolsillo de su terno. La senadora Núñez entregó detalles: «Quiero destacar este momento de amistad cívica porque refleja el ánimo republicano, de entendimiento, yo vi un respeto entre ambos, por la labor que uno hizo y lo que al otro le va a tocar hacer. Fue un diálogo distendido en el que se desearon que les vaya bien, vi buena disposición. Y me atrevo a contar que vi también que el Presidente Kast agradeció la carta y prometió leerla en casa».
La senadora también fue parte de la complicidad entre dignatarios, según relata: «A mí personalmente el expresidente Boric me preguntó cómo está mi hija, y cuando hablé con el Presidente Kast, me alentó a que hagamos un buen trabajo entre gobierno y el Parlamento, cosas que ayudan a que todo fluya en una ceremonia tan protocolar. Si al final del día somos personas, todos queremos que al país le vaya bien, eso vi yo de la conversación».
Corbata italiana
Pero como la ceremonia debía continuar, Kast se acomodó la corbata (regalo de la primera ministra italiana Giorgia Meloni), y tomó posición para que le colocaran, junto a la banda, la piocha de OHiggins, el símbolo del poder presidencial. Luego, juró como el Presidente de la República número 35 de nuestra historia. En ese preciso instante Boric se transformó en el ciudadano Boric, sin cargo. Así se retiró del salón plenario secundado de quienes fueron sus ministros, de la mano de su pareja Paula Carrasco y cargando a su hija Violeta, imagen inequívoca de su nueva vida familiar. «Chao, tío Gabriel», le gritó su sobrino. El expresidente caminó hasta calle Pedro Montt, se despidió con un fuerte abrazo del jefe de sus escolta Patricio Aguayo, y se subió a un vehículo particular que el mismo manejó por la ruta 68 de vuelta a la capital.
Casa nueva
El portentoso auto Ford Galaxie que traslada a los presidentes en actos oficiales pasó ahora a ser ocupado por José Antonio Kast, que, tras tomar el juramento a sus ministros, abandonó el Congreso de la mano de su esposa, la ahora Primera Dama Pía Adriasola. En los siguientes 4 años (y hasta el 11 de marzo de 2030, en el fin de su mandato), vivirá en el mismísimo palacio de La Moneda donde la noche de este miércoles pronunciará su primer discurso como mandatario en ejercicio.
Tras saludar desde los balcones de la casa de gobierno, el nuevo Presidente se retirará a su habitación, descansará en su cama, la que este mismo miércoles llegó a su nuevo hogar, junto a un par de veladores, sillas, televisor y lavadora. Y en un minuto de calma, el primero de su vida como Presidente de Chile, lea la carta que Boric le entregó.


