El tomo es destacado por la película Kalkutún: juicio a los brujos
Filme está ambientado durante el juicio a la Recta Provincia, en el siglo XIX. La legislación penal castigaba la adivinación y los hechizos, asegura académica.
En las brumosas tierras de Chiloé, un misterioso libro ocultista atesorado por una cofradía local fue mencionado en un proceso judicial que buscó desarmar al grupo y encontrar el tomo. El proceso, desarrollado en Ancud entre 1880 y 1881, apuntó a una institución clandestina conocida como la recta provincia que ejercía su poder en las sombras. La película «Kalkutún: juicio a los brujos» le da un giro terrorífico a la historia y presenta el libro, una pieza a menudo ignorada. «En el proceso se mencionó cómo desde Europa llegó este grimorio, un volumen lleno de hechizos que fue pasando de mano en mano entre los integrantes de La Recta Provincia», cuenta el director Jorge Olguín.
Según agrega, los testimonios aseguran que llegó en manos del brujo español José Manuel de Moraleda. En Chiloé habría sido derrotado por la machi Chillpila y como reconocimiento le dejó el volumen.
¿Y qué supuestamente contenía?
«No se aclara, pero se dice que tiene poderes para hacer brujería o sanar. Estaba hecho con cueros y cartón. Estaba en una cueva de Quicaví (en la costa oriental de Chiloé) protegido por el imbunche y el chivato, dos seres deformados».
El famoso volumen tiene un asidero en el proceso legal, afirma Macarena Cordero Fernández, profesora de la U. de Los Andes e investigadora responsable del ANID Fondecyt Regular 1250349 (un proyecto de investigación).
«Se supone que es un libro de hechizos y que el juez ordenó la búsqueda, pero no se encontró. En esa época (1880 y 1881) la legislación penal castigaba la adivinación y los hechizos por ser embustes», asegura.
¿Qué más se decía?
«Que en la cueva donde estaba escondido el libro había una mesa con muchos papeles. Para entrar a la cueva hay que hacer un pacto con el diablo, tal como los brujos lo hacían».
Cordero afirma que para entonces se hacía una diferencia entre quienes hacían supuesta magia: «El hechicero es quien utilizaba elementos de la naturaleza para curar a alguien y no hacía ningún pacto con el diablo».
¿Cómo terminó el juicio?
«El juez de Ancud resolvió que la Recta Provincia era una asociación ilícita que realizaba hechicería. El caso es notable, pues se les condenó por embusteros. Lo interesante es que la sociedad ilícita actuaba como una justicia de paz de los vecinos, resolviendo problemas, a base de puros embustes. Luego del juicio, se supone que desaparecieron los brujos de Chiloé».
En este punto, Jorge Olguín disiente: según dice, aún hay brujos en la brumosa isla.


