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Título/Pie de foto: Entre el material figura la revista «Viejo Verde».
Valiosa colección fue adquirida por el Museo Histórico Nacional
Las revistas, ilustraciones, acuarelas y dibujos tendrán mejores condiciones de conservación.
Fabián Llanca
Miles de revistas, dibujos, ilustraciones y acuarelas originales de historietas que alguna vez circularon en Chile fueron adquiridas por el Museo Histórico Nacional, institución que catalogará y clasificará el material para futuras exposiciones.
El traspaso se hizo desde el extinto Museo de la Historieta, que funcionó durante cuatro años en el barrio Yungay de Santiago. «Fue una iniciativa privada que creció con rapidez y llegó el momento en que no tuvimos la capacidad para manejarla. Es material antiguo que requiere conservación y el lugar donde estaba no tenía las condiciones. Para preservar este legado había que llegar a acuerdo con alguna entidad que se hiciera cargo», asevera Mauricio García, impulsor de esta colección.
-¿Se trata de producción completamente nacional?
-En general, se trata de material producido en Chile, necesariamente no todo nacional porque algunos diarios y revistas usaban material extranjero. Hay algunas series argentinas de ciencia ficción argentinas como Paul Neutron , con guión de Oesterheld y dibujos de Schiaffino, una dupla muy reconocida.
La galería de impresos incluye clásicos personajes como Pepe Antártico, Condorito, Mampato, El Jinete Fantasma y el Doctor Mortis; y revistas como Rocket , Jungla , Barrabases , Viejo Verde, Zorro y El Intocable , entre muchas otras.
«En este material hay representados más de cien dibujantes. Hay mucho detalle de los autores, de sus modalidades de trabajo y de seguimiento de los personajes», explica Isabel Alvarado, directora subrogante del Museo Histórico Nacional, quien se encargó de ratificar el traspaso de este acervo gráfico.
-¿Con esto se abre una nueva línea expositiva?
-Nosotros tenemos una gran colección de estampas, que son las acuarelas, los dibujos y los grabados. Incluso, ya teníamos ilustraciones y caricaturas políticas. Este material enriquece a la colección porque se trata de objetos con mayor variedad.
-¿Qué ideas hay para aprovechar este tesoro?
-Primero tenemos que clasificar el material, ver el estado de conservación y guardarlo en condiciones adecuadas. Por ejemplo, las revistas empastadas se pueden incorporar a una sección de la biblioteca del museo. Los originales quedarán guardados en depósito para realizar exposiciones temporales o incorporarlos a la muestra permanente principalmente del siglo 20.
-¿La biblioteca es sólo para investigadores o está abierta a la comunidad?
-Es para todo público; lo que pasa es que hay material único de uso más restringido que requiere mayor cuidado. Pero estamos hablando que es a futuro porque hay que catalogar el material. El compromiso es que la colección no se disgregue y se le identifique como parte del Museo de la Historieta.
Arte poco reconocido
El grueso del material que acumuló el Museo de la Historieta se centra en los años sesenta y setenta, cuando la industria editorial experimentó un boom. Mauricio García, impulsor de esta colección, agradece que el Museo Histórico Nacional se haya interesado en preservarlo «porque entiende que es una parte del arte chileno que estaba descuidado y no ha sido lo suficientemente reconocido».


