Gustavo Becerra y Kurt Carrera en un gran momento.
Hoy me quiero dirigir a los más jóvenes. Hablarles del «Jappening con ja». Ustedes no saben lo que era eso. Seguramente han visto segmentos como «El operado» o «Una casa sin marido» en TikTok, pero no es lo mismo. No vivieron en carne propia y tiempo real el notable impacto social que significó ese programa para sus padres, tíos y abuelos.
Para que se hagan una idea, y aunque algunos de mi generación me traten poco menos que de blasfemo, «Detrás del muro» alcanza similares rangos de calidad artística que el ya referido y legendario programa de humor que nació en Televisión Nacional, en los albores de la TV en colores en nuestro país.
Esos domingos inolvidables, todos nos congregábamos frente al televisor para desgañitarnos de la risa ante ese kilométrico y freak matinal conducido por «Barnardata Zapata» (Gloria Benavides) o frente a los deliciosos desvaríos de «don Pío» (Andrés Rillón). O asistiendo al primer acto de travestismo televisivo, el del genial Patricio Torres como Eglantina Morrison.
Del mismo modo, hoy los jueves, por las pantallas de Chilevisión, el elenco de «Detrás del muro» está haciendo historia, con el mérito de que se enfrenta a muchos más panoramas distractores (plataformas) para los televidentes y que gran parte de nuestra población hoy no consume televisión el tiempo que debiera (no saben lo que se pierden).
Esta selecta compañía de comediantes hace del humor de situación una bandera de lucha y un recurso estratégico a la vez. Muy bien pensado en estos tiempos, en que existe tanta información disponible y que, como me dijo alguna vez el simpar colega Mario Cavalla, «a uno le llega por ósmosis».
Una frase, un atuendo, un ademán y hasta en ocasiones un silencio le bastan a esta pandilla de genios para conectar con la actualidad política y la contingencia nacional y gatillar la sinapsis necesaria en los televidentes para que captemos la referencia y nos echemos a reír.
Tal como sucedía con el «Jappening» en su época, actualmente he sabido de muchos casos de familias que se recluyen en sus casas los jueves en la noche para disfrutar de «Detrás del muro». Convengamos que ese nivel de ritualidad y fidelización lo logran muy pocos programas de TV.
El humor de esta nueva «generación dorada» de la comicidad chilena va más allá de lo evidente y obvio y más acá de lo críptico e intelectualmente distante. En este contexto, lo de Kurt Carrera es brillante, dentro de los márgenes de una participación a ratos minimalista, pero que nunca pasa inadvertida.


