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Autor de la Foto: ELISA VERDEJO
Título/Pie de foto: Hay que hacer varios malabares en edificios para que no falle el cálculo.
Los boxes se ajustan a las medidas mínimas: 2,5 por 5,0 metros
El popular error de cálculo del conductor hace que los autos terminen con rayones en sus costados y parachoques.
Danny Aulestia M.
Loreto bajó al estacionamiento subterráneo en su trabajo. Cansada y molesta por el mal ambiente en la oficina, puso en marcha el motor de su auto y aceleró, con la idea en mente de ventilarse y almorzar algo rico. Lo lamentable fue que ella conduce un SUV (Sport Utility Vehicle) y por el ancho no dio bien con el radio de giro y en el descuido pasó a llevar la muralla con la puerta trasera derecha. El resultado: medio costado del vehículo azul marino abollado y un almuerzo al tacho de la basura.
Este error de cálculo de Loreto, o al igual que llegar muy apurado en auto al estacionamiento y tratar de dejarlo de una, no apuntando al rectángulo y sí a los pilares; son los malabares que deben sortear día a día los usuarios que viven o trabajan en edificios.
¿De quién es la culpa? Hay decenas de reclamos en los libros de los conserjes de edificios y ellos muchas veces tratan de hacerse cargo de un asunto que en realidad no les compete.
«Lo que pasa es que los estacionamientos son muy pequeños para el tamaño de los vehículos que hoy está comprando la gente. Modificar la edificación tendría que contar con la aprobación del ciento por ciento de los propietarios y con ello solo se podrían mejorar los estacionamientos de visitas, pues el resto es de privados», comenta Max Pernau, dueño de la empresa Pradomain, administradores de edificios.
¿Quién establece el tamaño del estacionamiento? La normativa de construcción en altura con estacionamientos subterráneos no data más allá de fines de los 80.
«Como no todo el mundo contaba con auto se estableció como medida mínima que debían tener 2,5 x 5,0 metros, pero no se dice nada del máximo. Tampoco se obliga a construirlos de ese tamaño, pero si son más grandes se venden menos y siempre debe haber un equilibrio entre tamaño y cantidad», explica Jean Paul Rabanales, gerente general de Inmobiliaria Urbaniza.
El ejecutivo explica además que lo mismo sucede con las vías de acceso o salida de estos lugares, las cuales también están ajustadas a los estándares mínimos en cuanto a medidas.
Para Max Pernau los estacionamientos, en general, se ajustan a las medidas mínimas y se ven más pequeños, pues ahora la gente está comprando mucho SUV, que son vehículos más grandes (4,575 metros de largo un Honda CRV, por ejemplo).
«Hay situaciones en que un vecino tiene un sedán normal y viene el del al lado y le plantifica un tremendo SUV, que incluso le impide salir de su auto. Para evitar problemas buscamos la solución cambiándolos de lugar», precisa Pernau, quien además acota que hay estacionamientos más grandes, pero estos van ligados a edificios premium del segmento más alto.
Otro punto en contra de los boxes en edificios es que son muy oscuros.
«Ya le tengo varios rayones al SUV de mi hijo, porque el lugar está en penumbras y no se ven los pilares. Tuve que instalar por mi cuenta un foco con sensor», plantea Fernando Duarte, quien tiene residencia en Irarrázaval.
Más complicado es para Paola Henríquez estacionar su SUV de punta en su edificio de Catedral con San Martín. «No da el giro en el espacio que hay y tendría que hacer como 20 maniobras, siempre y cuando no estuviera el de mi vecino estacionado. Lo que hago es virar y estacionar de cola».
«Esto también sucede con los estacionamientos al aire libre. Son estrechos y los de visita que tenemos tienen dos pilares casi al medio, por lo que hay que dejar el auto de medio lado», agrega María, quien vive en Vicuña Mackenna Poniente 7000.


