El influencer andaba con su polola en un viaje de trabajo
Le cobraron 200 mil pesos por el aseo del Airbnb que arrendó.
El viaje de ensueño de El Ranty terminó con más de una anécdota para el olvido. El influencer, que recorre distintos países como embajador de Punta Caribe, pasó de bloguear playas paradisíacas en República Dominicana a enfrentar una serie de imprevistos durante su estadía en Miami, ciudad que visitó como escala antes y después de un crucero de ocho días. Todo partió mal desde el principio: el hotel donde se alojó al llegar terminó con un incendio mientras él se encontraba en su habitación. Si bien no pasó a mayores, esta situación lo llevó a cambiar de estrategia para el retorno. En lugar de volver al mismo alojamiento, optó por arrendar vía Airbnb en el hotel Fontainebleau. Sin embargo, esa decisión terminó generando otra molestia, ya que le cobraron 200 mil pesos extras por servicios de limpieza. «Se supone que el servicio de limpieza te lo cobran siempre dentro del precio, pero lamentablemente las políticas del hotel parecen que son distintas y en la recepción me dijeron que tenía que pagar 200 mil pesos extras del precio que ya había cancelado. No estaba informado en ninguna parte», explica.
¿Qué le dijeron desde la aplicación?
«Me contacto con Airbnb y me dicen que porque dejé súper ordenado solo me van a cobrar eso. O sea, cómo será si dejo desordenado. Quizás el doble. Piensa que iba yo solo y mi pareja, nadie más. Me sentí estafado. Yo igual tengo un Airbnb acá en Chile y la persona que hace aseo me cobra 55 mil pesos. Eso es lo que gana ella, yo no gano un extra por eso. Pero lo mío incluye el cambio de sábanas de 8 camas, hacer el patio, lavar 8 toallas, sacar la basura del condominio, las dos terrazas, una cuestión mucho más grande. Me salieron más baratos los pasajes, sobre todo si los compras con anticipación. Un pasaje de ida más la maleta te sale 280 lucas, más razonable que el Airbnb».
Acompañado de su pareja, Blanca Escobar, el influencer tampoco dejó pasar los altos precios de la comida y los bebestibles. «Miami está impagable. Un trago te sale 25 lucas, una michelada 16 lucas y una cerveza sola, 9 lucas. Carísimo. Me querían cobrar 37 lucas en un gimnasio y en la tienda de al lado vendían gomitas de marihuana a 10 lucas. Una botella de agua te puede salir entre 3 y 10 lucas. La comida chatarra es más económica que la comida saludable. Una hamburguesa te puede costar 12 lucas la más barata, pero un salmón con quinoa, 38 lucas. Yo soy sugar pololo, entonces tuve que pagar por dos y cada vez que salíamos a comer eran 100 lucas», dice el comunicador.


